En la escala, eficiencia y gestión esta la clave para el desarrollo futuro y sostenible de la producción porcina de Argentina


Nota Valor Agregado / Redacción Carolina Chiarotto

Cobertura especial  Marcos Juárez

Jorge Brunori, experto en porcinos del INTA Marcos Juárez, dialogó con Valor Agregado sobre la situación de la producción porcina de todo el país y cómo fue el proceso por el cual el argentino incorporó el cerdo en su dieta.

El 2020 cerró con 655 mil toneladas producidas.

Sobre la evolución del consumo de carne de cerdo, indicó que de acá a un tiempo los argentinos consumiremos de 24 a 26 kilos y probablemente seguirá bajando el consumo de carne bovina pasando de los 50 kilos que tenemos hoy a 44 kilos.

Dijo que esto es así porque es un animal que no es tan eficiente en la transformación del grano en carne. Es casi cuatro veces menos eficiente que el cerdo y casi seis que el pollo.

Audio con Jorge Brunori:

“Por lo tanto si pensamos que Argentina consume un novillo liviano, criado en feed loot, es imposible que con el precio actual de los granos tengamos competitividad para el consumo interno de la carne bovina”, remarcó.

Sin embargo rescató que lo bueno es que no hemos dejado de comer carne bovina y el argentino esta variando su alimentación.

Cómo los médicos llegaron a recomendar la carne de cerdo en la dieta de sus pacientes

El experto en porcinos del INTA Marcos Juárez, explicó cómo fue el proceso por el cual creció la producción porcina en Argentina, se cayó el mito de que la grasa del cerdo hacia mal y se cerró el 2020 con 655 mil toneladas producidas. “Triplicamos en 20 años la producción”, manifestó y lo atribuyó a tres aspectos.

En primer lugar, el cambio del sistema de clasificación de reces que se dio en 1995 con la exigencia del magro que es la relación grasa-musculo. Esto hizo que el productor comenzara a incorporar genética a los alimentos lo que mejoró la calidad del producto final y el consumidor comenzó a aceptar la carne de cerdo. “Tumbo mitos, lo que llevó a que el medico y nutricionista la comenzará a recomendar”, señaló.

Luego aparecieron las carnicerías exclusivas de cerdo que le permitió al consumidor conocer la variedad de cortes que tiene el animal.

Por último, con el cierre de las exportaciones bovinas en el 2006, cayó el stock en más de 10 millones de cabezas, la carne bovina se encareció y el sector de cerdo comenzó a competir con calidad, disponibilidad y precios.

“Esto fue lo que cambio el consumo y la inserción de esta carne en Argentina”, indicó.

Escala, eficiencia y gestión para seguir creciendo

En los últimos años, a partir del cambio en la genética y precisión de los alimentos se generó un promedio de faena de capón de 115 kilos, según especificó el especialista del INTA Marcos Juárez.

Dijo que seguirá creciendo el promedio, pensando en un futuro de tener animales faenados de 120 kilos siempre y cuando con la genética y alimentación se mantenga esa relación magro necesaria para que el consumidor los acepte.

Por último sostuvo que el crecimiento de la producción porcina en Argentina demandará escala, eficiencia y gestión.