David Molina, de Focseed brindó un panorama del cultivo de maíz en la región.
«Este año se decidió sembrar más temprano de lo habitual o de lo que se venía sembrando. Varios lotes se sembraron en septiembre, octubre de acuerdo a la humedad», reseñó Molina en diálogo con Valor Agregado Agro.
Además explicó que «esos lotes van a ser, en principio, los de mayor potencial. Los tempranos porque hasta diciembre, principio de enero, llovió bien; y los más tardíos porque todas estas últimas lluvias de marzo seguramente van a contribuir al peso del grano».
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Sin embargo, el profesional explicó que los que quedaron con fecha de siembre entre tempranos y tardíos fueron «los del medio», una siembra que fue la de mayor volumen en noviembre. «No es la recomendable por el Mal de Río Cuarto aunque nosotros en Dekalb tenemos buena tolerancia a la enfermedad para trata de evitarla», aseguró.
Siguiendo con el análisis, dijo: «este año coincidió con las olas de calor de altas temperaturas día y noche, eso ha afectado a la producción, básicamente al número de granos porque hubo daños, por ejemplo en la esterilidad del polen y en la fijación de granos porque tiene que ver con una tasa de crecimiento del cultivo que si no la tenés, empezás a perder el número de granos por hectárea».
Sobre el final destacó que considera que se verán «buenos resultados».
También agregó que «el hecho de que haya habido tantos periodos de estrés, eso predispone en la planta al ingreso de hongos y básicamente de Fusarium y eso es una enfermedad vascular que lleva al quebrado de la planta, la recomendación es estar atentos, a medida que el maíz empieza a secarse puede verse el signo de la enfermedad en la base del tallo, un color rosado y si eso está, la recomendación sería no demorarse tanto a esperar que esté seco el maíz, sino cosecharlo para evitar después tener pérdida de rinde».








