La localidad cordobesa de Sacanta, Córdoba, fue sede de una nueva jornada técnica organizada por el Clúster de la Alfalfa de la provincia. Esta vez, la cita fue en el campo de la familia Piatti, donde productores, contratistas y especialistas en pasturas recorrieron lotes, asistieron a charlas de capacitación, analizaron estrategias de manejo y compartieron experiencias. La jornada contó además con stands de maquinaria especializada.
Humberto e Ignacio Piatti, padre e hijo, anfitriones del encuentro, contaron cómo es trabajar exclusivamente con alfalfa: “Es lo único que hacemos”, dijo Humberto con firmeza. “Hacemos entre 750 y 800 hectáreas por año y eso hay que multiplicarlo por cinco o seis cortes en la temporada”, explicó.
Ambos se asociaron al Clúster y decidieron abrir su campo para mostrar su sistema de trabajo. “Surgió la posibilidad de hacer una jornada, teníamos el alfa en condiciones y el campo dispuesto, así que lo metimos para adelante”, contó Ignacio.
Mirá la nota con Humberto e Ignacio Piatti
Una empresa alfalfera integral
Los Piatti no son solo productores, contratistas o proveedores de rollos, fardos, etc. La familia es un referente en la provincia , ya que ellos fueron, entre algunas de las características, de los primeros en realizar mega fardos y se convirtieron en un referente de semillas y de producción de conservación de forrajes. «Cuando vayas por la ruta fijate que cuando pasás un lote de alfalfa está más fresco el clima y hay otro aroma», dijo Humberto Piatti, un conocedor nato del cultivo.
En el establecimiento, los Piatti realizan todas las tareas: siembra, segado, enfardado, enrollado, comercialización y transporte. “Todo lo nuestro y también de terceros”, detallaron.
Cuando se les preguntó por qué eligieron enfocarse solo en este cultivo, Humberto fue claro: “Es un cultivo que nos consume todo el tiempo. Para hacer otra cosa hay que agregar gente, agregar máquinas, agregar terreno”.
Ignacio, por su parte, representa la nueva generación que aporta tecnología y organización. “Mamé todo lo que hizo mi papá desde el principio. Hoy estamos en un nivel en el que cada uno tiene su rol: hay gente que se ocupa de la administración, de la producción, y cada cual tiene su participación en este juego”.
Manejo, tecnología y asesoramiento
Durante la jornada se puso el foco en la fertilización y el manejo de los lotes. Ignacio explicó que siempre recomiendan hacer un análisis de suelo antes de la implantación. “Después es un seguimiento constante del cultivo. También somos medio asesores de los productores con los que trabajamos: les revisamos los lotes, les damos recomendaciones”.
Humberto, con la experiencia a cuestas, aclaró que no hay un lote ideal único para sembrar alfalfa: “Se puede implantar en cualquier lote. Depende del lote, la durabilidad y el rendimiento. Pero por algo la llaman la reina de la producción”, afirmó.
El clima, el socio oculto
Consultados sobre la resiliencia de la alfalfa, destacaron su capacidad de recuperación. “Cuando tenés maíz y te cae piedra, te quedás llorando seis meses hasta volver a sembrar. Con la alfalfa, a los 30 días ya te estás riendo”, coincidieron, citando una frase del presidente del Clúster.
¿Fardo o rollo? ¿Hilo o red?
Actualmente, la familia trabaja con rollos atados con red. “Conserva mejor la calidad, y además es más rápido: en el tiempo que atás un rollo con hilo, con red hacés más de uno”, explicaron.
El futuro del negocio
Aunque en su momento apuntaron a la exportación con megafardos, hoy el mercado interno es más atractivo. “La exportación es un mercado muy cautivo, con muchas exigencias. El rollo le ha ganado mucho terreno al mega últimamente”, señalaron.
La jornada dejó claro que, cuando la alfalfa se toma en serio, como lo hace la familia Piatti, se convierte en una empresa completa. Y como dijeron al despedirse: “La alfalfa es todo para nosotros”.









