La cabaña La Morocha, ubicada en la zona rural de Las Peñas Sud, a unos 50 kilómetros de Río Cuarto, alcanzó un logro que quedará en su historia: el Gran Campeón Macho Brangus en las Nacionales de Corrientes.
Detrás de ese toro, hay años de selección, conocimiento y dedicación de un equipo liderado por el médico veterinario Ricardo Marinelli, Heraldo Debandi —encargado de la cabaña— y Rosario Otero, ingeniera agrónoma asesora del campo.
“Nosotros seleccionamos los animales desde muy chicos, los vamos amansando, analizamos hacia qué exposiciones puede ir cada uno y los preparamos con tiempo y dedicación”, explicó Marinelli a Valor Agregado Agro.
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El trabajo arranca en otro establecimiento de la firma, Estancia Los Cisnes, donde se realiza la selección de donantes y toros, y luego los terneros llegan a La Morocha para su preparación definitiva.
El enfoque genético es claro: desde este año, el establecimiento trabaja exclusivamente con las razas Brangus y Braford, con prioridad en la primera. “La raza Brangus tiene una gran adaptabilidad a diferentes ecosistemas y eso la hace muy versátil para la producción de carne tanto para el mercado interno como externo”, explicó Marinelli.
Debandi, pieza clave en la preparación de los animales para remates y exposiciones, destacó el proceso que llevó al éxito: “Algunos terneros ya se perfilan desde chicos, otros se trabajan para llegar a los dos o tres años listos para competir o salir a la venta. Pero siempre hablamos de animales probados, no se venden toros sin uso”.
La alimentación es otra pata fundamental del esquema productivo. La Ingeniera Rosario Otero, junto a otro Ingeniero ingeniero agrónomo, realiza la planificación forrajera. “La base de la dieta es maíz picado producido en el propio establecimiento, al que luego se le agrega más maíz y núcleo proteico. Todo está pensado para que el animal tenga una nutrición equilibrada desde el inicio”, explicó.
El circuito de los reproductores incluye idas y vueltas entre La Morocha y Los Cisnes. Las hembras que reciben servicio y muestran buena genética se destinan a exposiciones o ventas, mientras que algunas vuelven como futuras donantes. “Es un sistema cerrado, con trazabilidad total de cada animal y objetivos muy claros”, resumió .
La cabaña también apuesta a la innovación con Brangus sintético, buscando mantener las cualidades de rusticidad, adaptabilidad, calidad de carne y precocidad. “Lo que buscamos es un animal flexible, que pueda adaptarse al ciclo corto o largo según el destino, sin perder eficiencia productiva”, detalló Marinelli.
Detrás del gran campeón también hay emoción y orgullo
Rosario Otero, que da sus primeros pasos como asesora, lo expresó con claridad: “Es un orgullo. Se siente que el trabajo en equipo, constante y con pasión, da sus frutos. Ver al gran campeón y saber que uno formó parte de ese proceso es increíble”.
Por su parte, Debandi, con 13 años en la cabaña, cerró con emoción: “Nunca habíamos logrado un gran campeón en una nacional. Este año se dio, y es gracias al esfuerzo de todos. Es un sueño cumplido”.
¿Nombre del gran campeón?
Desde Valor Agregado sugerimos el nombre IKER o Beto (por Muniain, por Beto Acosta) , aunque el Dr. Marinelli fue tajante entre sonrisas: “Si fuese por club le pongo Luifa, por el Gran Luifa Artimes”, dijo.
Por lo que resumimos que será aún toro pirata y ¡no cuervo”.











