Durante el 1° Congreso de Productos Biológicos organizado por CASAFE en Rosario, Eduardo Améndola, especialista de producto de John Deere, brindó una disertación donde dejó en claro que el futuro de la maquinaria agrícola no está en hacerlas más grandes, sino más inteligentes.
“Las máquinas están empezando a llegar a su límite en potencia, tolvas o barras. El próximo salto productivo será a través de la inteligencia, la gestión de datos y la eficiencia en cada proceso”, explicó Améndola en diálogo con Valor Agregado Agro.
El especialista destacó que hoy el enfoque está puesto en optimizar cada insumo y cada acción dentro del sistema productivo, desde la siembra hasta la cosecha. “Cada gota pulverizada, cada semilla sembrada y cada litro de gasoil consumido debe ser gestionado con la máxima eficiencia posible”, afirmó.
Mirá la nota con Eduardo Améndola
Uno de los ejemplos concretos que mencionó fue la nueva cosechadora S7, que, gracias a su capacidad predictiva, puede ajustar su desempeño según las condiciones del lote. “Una clase 7 puede rendir como una clase 8 gracias a la inteligencia de la máquina. Eso es eficiencia y productividad real”, sostuvo. Améndola también hizo referencia a tecnologías específicas como ExactApply, un sistema de pulverización que mantiene el tamaño de gota constante sin importar la velocidad de la máquina. “Esto permite asegurar una excelente calidad de aplicación, alineado con las buenas prácticas agrícolas”, agregó.
Para John Deere, la inteligencia artificial (aunque desde la compañía hablan solo de predicción y no de inteligencia) ya forma parte de todo el ecosistema agrícola, y no solo en la cosecha. “Desde la planificación de la campaña se puede trabajar de forma predictiva, trazando líneas de guiado, estableciendo puntos de abastecimiento y diseñando estrategias agronómicas sin necesidad de estar físicamente en el lote”, explicó.
Todo este proceso es gestionado desde el Operation Center, la plataforma digital de John Deere que permite monitorear y coordinar cada etapa del trabajo agrícola.
“Desde una computadora se puede hacer la prescripción de una siembra o una fertilización, emitir órdenes de trabajo y dar seguimiento técnico a cada labor”, detalló.
El modelo se complementa con los Centros de Soluciones Conectadas que la red de concesionarios John Deere tiene en Argentina. “Comenzamos haciendo telemetría para cuidar la salud de las máquinas, y hoy ya estamos metidos de lleno en la agronomía”, señaló Améndola.
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Finalmente, dejó un mensaje claro: “Aún no estamos expresando todo el potencial de los cultivos. La clave está en lograr eficiencia desde el primer paso, que es la siembra. Lo que se pierde ahí, no se recupera más”.








