El profesor Anderson Rocha, de la Universidad de Campinas (UNICAMP), participó de una de las ponencias del foro mundial de tecnología agropecuaria (World Agri-Tech South America Summit) que se llevó adelante en San Pablo, sobre el final del mes de junio. Allí aseguró que la convergencia tecnológica ya está transformando al sector agropecuario. Desde mantenimiento predictivo de maquinaria hasta diagnósticos de enfermedades en cultivos con solo una foto: el futuro del agro es hoy.
La inteligencia artificial (IA) no es una promesa lejana: ya está en funcionamiento en los campos y promete transformar radicalmente la forma en que producimos alimentos. Así lo afirmó el profesor Anderson Rocha, director del mayor laboratorio de IA en América Latina, durante un reciente encuentro sobre innovación agropecuaria.
“Estamos viviendo un momento donde convergen al menos cinco tecnologías: robótica, internet de las cosas (IoT), nanotecnología, biotecnología e inteligencia artificial. Esa convergencia se conoce como la nueva revolución tecnológica, y el agro está en el centro de esa transformación”, afirmó Rocha.
Escuchá un fragmento traducido de la presentación de Anderson Rocha
Rocha advirtió que reducir la IA a herramientas como ChatGPT es quedarse corto. “Cualquier sistema que analiza datos para generar conocimiento está usando inteligencia artificial. Puede ser generativa, como los modelos de lenguaje, o discriminativa, para identificar patrones. Ambas son útiles en el agro”.
En ese sentido, destacó que UNICAMP está trabajando con empresas e instituciones del sector para desarrollar soluciones específicas para la producción agropecuaria. Un ejemplo es el reciente desarrollo de un modelo de lenguaje similar a ChatGPT, pero entrenado exclusivamente con información del agronegocio. “Le podés preguntar cualquier cosa sobre el agro y responde mejor que ChatGPT. Ya está funcionando y se lanzará en las próximas semanas”, adelantó.
La verdadera revolución, según Rocha, está en la cantidad de datos que el agro puede generar. “Podemos recolectar datos del suelo, de la atmósfera, de las plantas, de los equipos. Desde un satélite, desde un dron, desde el hardware de un tractor o incluso desde un productor caminando con su celular”, explicó.
Con ese volumen de información, la IA permite hacer diagnósticos, prevenir fallas y optimizar el uso de recursos. Rocha puso un ejemplo concreto: “Podemos detectar que una máquina no está rindiendo como debería, que un motor está por fallar o que un operario no está trabajando eficientemente. Todo eso en tiempo real, y con datos”.
Además, la IA también permite identificar enfermedades en cultivos. “Si un productor saca una foto de una caña de azúcar con el celular, el sistema puede detectar entre 7 y 10 enfermedades posibles. Esa capacidad de diagnóstico inmediato puede cambiar las reglas del juego”, señaló.
Pero no se trata solo de eficiencia: el gran objetivo es alimentar al mundo. “Estamos llegando a los 9 mil millones de personas en el planeta. ¿Cómo vamos a alimentar a toda esa población? Necesitamos producir más y mejor, y para eso necesitamos tecnología”, subrayó.
Según Rocha, la IA puede ayudar a reducir costos, aumentar el rendimiento y tomar decisiones más inteligentes. “No alcanza con tener el mejor hardware o recolectar los mejores datos si no hacemos nada con eso. Se necesitan algoritmos, técnicas, gente capacitada y, por supuesto, máquinas”.
Y la buena noticia es que el acceso a esa tecnología está cada vez más democratizado. “Hoy no hace falta comprar supercomputadoras. Se pueden alquilar horas en la nube, que es mucho más económico. Con una sola hora podés procesar grandes volúmenes de datos y generar conocimiento útil para tu campo”, aseguró.
“La capacidad de procesamiento se duplica constantemente, pero el desafío no es solo técnico. El agro tiene un potencial enorme para producir datos, pero tenemos que aprender a usarlos inteligentemente”, dijo. Para el académico, el gran desafío ahora es difundir estas herramientas entre los productores. “La IA ya está acá. El paso siguiente es que los agricultores la conozcan, la adopten y vean sus beneficios. Porque no se trata solo de modernizar el campo, sino de garantizar la seguridad alimentaria del futuro”.
Fernanda Bireni para Valor Agregado Agro








