A pesar del incremento en las alícuotas de derechos de exportación, el aumento del tipo de cambio permitió sostener los precios internos de la soja y el maíz en Argentina. A nivel internacional, la presión de cosechas récord convive con ajustes en balances y políticas energéticas que impactan en las cotizaciones globales.
Durante la primera quincena de julio, el mercado granario argentino mostró una relativa estabilidad en los precios disponibles de la soja y el maíz, pese a la suba en las alícuotas de derechos de exportación (DEX) implementada a partir del 1° de julio. En el caso de la soja, el regreso al 33% de retenciones fue compensado por un aumento del tipo de cambio del orden del 6%, lo que mantuvo el precio promedio en torno a los $318.667/Tn, similar al de junio. Sin embargo, en términos de dólares, el poder adquisitivo de la oleaginosa cayó cerca del 7%. Para el maíz, la situación fue similar: el precio en Rosario trepó un 3% respecto al mes previo, hasta los $208.991/Tn, aunque con una baja del 3% en su valor en dólares.
Por otra parte, en el frente internacional, el mercado de la soja encuentra sostén en los fundamentos estadounidenses, más allá de una campaña que se proyecta con buena producción. La siembra ya finalizó y el 70% del cultivo se encuentra en condiciones buenas o excelentes, dos puntos por encima del año anterior. El USDA mantiene su estimación de cosecha en 118 millones de toneladas, pero ajustó al alza el consumo interno (+1,9%) y redujo las exportaciones (-4%), lo que mejora los stocks finales y eleva la relación stock/consumo al 7,1%, aún por debajo del promedio histórico.
Además, el impulso a los biocombustibles por parte de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. llevó al USDA a elevar en un 26,5% la demanda de aceite de soja por parte de ese sector. Esta dinámica brinda soporte al precio del poroto, pero podría generar presión bajista sobre la harina, principal producto exportado por Argentina.
La cotización promedio de la soja en Chicago se ubicó en USD 379,5/Tn en julio, con una caída interanual del 19,7%. No obstante, desde agosto de 2024, el mercado exhibe un comportamiento lateral, mientras los fondos especulativos sostienen posiciones compradas, aunque con tendencia a reducirlas por toma de ganancias.
En el caso del maíz, el USDA prevé una cosecha récord de 398,9 millones de toneladas en EE.UU. para 2025/26. Aunque los stocks fueron ajustados a la baja, aún se estima un aumento interanual del 24% en las existencias finales. La relación stock/consumo se ubica en 10,8%, aún por encima del ciclo previo.
Por otro lado, en el hemisferio sur, la cosecha del maíz safrinha avanza en Brasil, aunque con retraso respecto a campañas anteriores. Sin embargo, se espera una producción histórica de 104,5 millones de toneladas (+16,1%). En Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario estima una cosecha de 48,5 millones de toneladas, con un avance del 76% sobre el área total.
Respecto al trigo, la campaña 2025/26 ya comenzó en el hemisferio norte, donde los principales exportadores (Rusia, UE, Canadá, EE.UU., Australia y Ucrania) colocarían en conjunto unas 167 millones de toneladas, un 4% más que el ciclo anterior. En Brasil, la siembra avanza al 91% y se espera una producción de 7,8 millones de toneladas. En Argentina, se redujo el área sembrada a 6,9 millones de hectáreas, pero las lluvias recientes podrían favorecer los rindes. A nivel global, el USDA proyecta una cosecha récord de 808,6 millones de toneladas, aunque con una relación stock/consumo del 32,3%, la más baja en 11 campañas.
En suma, el mercado granario transita una coyuntura de precios contenidos en el ámbito local, mientras los factores climáticos, productivos y geopolíticos en el plano internacional delinean un escenario de alta volatilidad para los próximos meses.
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