Durante el reciente Congreso de Monitoreo de Malezas, realizado en la ciudad de Córdoba, Francisco Casajús, titular de Casajús Aplicaciones Aéreas, se llegó al evento para seguir interiorizándose en los avances tecnológicos en relación a la utilización de drones en aplicaciones aéreas.
Escuchá el audio de Casajús o mirá la nota completa
En tal sentido, comentó a Valor Agregado Agro su reciente incorporación de una de estas unidades para complementar sus servicios. Complementando, no reemplazando: “Queremos sumar este servicio a lo que ya ofrecemos”, comentó Casajús, quien ya cuenta con un sólido historial en aplicaciones con avión. “La idea es brindar un servicio integral al cliente. Que nos llame y podamos resolverle todo”.
La transición hacia el uso de drones no busca sustituir el avión, sino complementar la infraestructura del aeroaplicador. Tal como explicó Joaquín Longo, distribuidor de DJI, la reconocida marca de drones: “En nuestra familia, la aviación es parte de la cultura. El dron no reemplaza, apoya donde el avión no puede operar por riesgos de deriva o trabajos de menor escala”.
Tecnología de precisión y ahorro operativo
Los nuevos drones permiten realizar pulverizaciones selectivas, con caldos de hasta 10 litros y una cobertura promedio de 2,5 a 3,5 hectáreas por vuelo. “Logramos un ahorro del 50%. Es como rendir el doble,” detalló Longo.
La integración tecnológica permite subir mapeos de relevamiento al dron, realizar prescripciones agronómicas y ejecutar tareas con precisión similar a la de un barral de una pulverizadora con un corte por sección.
Por último,“la seguridad operacional está en el centro de todo,” enfatizaron tanto Casajús como Longo: “Esto no es un juguete. Es una herramienta seria con gran potencial”.








