En una nueva JAT Soja, el ingeniero Diego Regnicoli, gerente de desarrollo de autógamas, para la región centro-norte de Don Mario, compartió con Valor Agregado Agro un análisis detallado sobre el panorama actual del cultivo de soja en la región centro-norte de Córdoba, destacando la importancia de la heterogeneidad ambiental y el manejo diferenciado para optimizar la productividad.
La zona presenta una marcada diversidad de ambientes, con los sectores más al norte caracterizándose por condiciones climáticas más complejas. La fecha de siembra es un factor clave de diferenciación respecto a la zona centro, destacó Regnicoli.
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Sin embargo, en todos los casos, la posibilidad de realizar ambientaciones y delimitar zonas de alto, medio y bajo potencial productivo permite aplicar estrategias de manejo específicas
Para esta región, se recomienda principalmente el posicionamiento de variedades de grupos 5 y 6 cortos de madurez. Si bien existen opciones más tempranas o tardías (grupo 4 y medio), estos dos grupos concentran la mayor superficie a sembrar en la zona. La heterogeneidad intralote se aborda eficientemente con el manejo variable de densidad, sostiene el gerente.
Se ha comprobado que aumentar la densidad de plantas en ambientes de bajo potencial y reducirla en aquellos de alto potencial productivo genera mejoras significativas. Para que esta estrategia sea rentable, la diferencia de rendimiento entre ambientes dentro del mismo lote debe ser de al menos 800 k/h, con un coeficiente de variación que justifique la aplicación de densidad variable, detalla el ingeniero.
En estas condiciones, las respuestas productivas oscilan entre 120 y 180 kilos por hectárea de diferencia. Cuanto mayor sea la heterogeneidad de los ambientes, mayores serán los beneficios de la agricultura por ambientes.
Una clave para la fertilidad del suelo, además de la densidad, se está trabajando activamente en el manejo variable de fósforo. Es un hecho que los ambientes pueden ser heterogéneos en cuanto a su contenido de este nutriente, encontrándose zonas con más de 15 partes por millón (ppm) y otras por debajo de este umbral.
También el especialista, se refirió a la falta de reposición de fósforo a lo largo de los años. En la zona norte de Córdoba, esta pérdida de fertilidad es cada vez más evidente. En este contexto, la fertilización variable cobra especial relevancia. Se observaron respuestas significativas en aquellos ambientes con bajos niveles de fósforo (por debajo de las 15 ppm). En contraste, en las situaciones donde los niveles son óptimos, la estrategia se centra en mantener o ajustar la dosis según el rendimiento proyectado para la campaña.
La agricultura por ambientes se consolida como una herramienta indispensable para mejorar la eficiencia y la productividad en el cultivo de soja, adaptándose a las particularidades de cada lote y optimizando el uso de recursos.








