Mientras la peste porcina africana (PPA) sigue generando estragos en Asia y preocupa a la producción global de carne de cerdo, Argentina se posiciona para aprovechar una oportunidad comercial que podría impulsar significativamente su industria porcina.
La situación en Vietnam es alarmante. Uno de los principales países productores y consumidores de carne porcina a nivel mundial enfrenta una crisis sanitaria sin precedentes en su sector. A pesar de los esfuerzos locales y el desarrollo de vacunas, la PPA sigue avanzando con fuerza y sin una solución eficaz a la vista.
Según explicó el consultor especializado en producción porcina Juan Uccelli, «la situación de la peste porcina africana está siendo un estrago muy grande en Vietnam. Es una enfermedad muy complicada, que no tiene vuelta. La vacuna que han desarrollado no resulta útil y está generando un problema muy serio». En ese marco, el país asiático, que ya venía importando carne de cerdo, deberá aumentar su dependencia del mercado externo para abastecer su demanda interna.
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Frente a este escenario, Argentina vuelve a mirar con atención a Vietnam como destino para sus exportaciones porcinas. El país ya contaba con el mercado abierto en el pasado, pero nunca llegó a ocuparlo de manera significativa. Ahora, ante la escasez en el sudeste asiático, se están redoblando los esfuerzos para reinsertarse en ese canal comercial.
«Argentina está haciendo todo lo necesario para abrir ese mercado que estuvo abierto durante un tiempo. No se ocupó en su momento, pero hoy se está trabajando intensamente para exportar. Más aún ahora que tenemos un tipo de cambio más realista, lo que vuelve más competitiva nuestra producción», destacó Uccelli.
La industria porcina argentina viene mostrando un crecimiento sostenido en los últimos años. Actualmente, mantiene una tasa de expansión del 6% anual, pero las proyecciones son optimistas. “Creo que podemos duplicar esa tasa y llegar al 12% o más, generando mayor valor agregado a nuestros cereales», afirmó el especialista.
La peste porcina africana no representa un riesgo para la salud humana, pero sí es una amenaza letal para los cerdos, con una alta tasa de mortalidad y sin tratamiento efectivo. A nivel local, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) mantiene una estricta vigilancia sanitaria para evitar el ingreso de la enfermedad al país. Argentina está reconocida como libre de PPA, una condición fundamental para sostener su status exportador.
En agosto de 2021, SENASA reforzó los controles fronterizos y emitió una alerta sanitaria a raíz de la reaparición de brotes en República Dominicana y Haití, marcando el regreso de la enfermedad al continente americano tras casi 40 años. Desde entonces, se implementaron medidas de bioseguridad más estrictas en granjas, laboratorios y zonas de riesgo.
En este contexto desafiante a nivel global, la Argentina se encuentra ante una ventana de oportunidad. La consolidación de la producción porcina como alternativa exportadora exige no solo competitividad y eficiencia, sino también altos estándares sanitarios y trazabilidad.
Con un trabajo coordinado entre el sector público y privado, y con el potencial de transformar granos en proteína animal con alto valor agregado, la Argentina podría convertir la crisis internacional en una palanca de desarrollo productivo. Como concluye Uccelli: «Es el momento de seguir apostando al crecimiento del sector porcino argentino y aprovechar una oportunidad que podría ser histórica».








