En un contexto donde la producción ganadera enfrenta varios desafíos, las zonas con escasas precipitaciones recurren a la innovación y a la búsqueda de herramientas para mejorar la eficiencia.
Este es el caso de un productor de Concarán, San Luis, que ha logrado sortear las dificultades climáticas de la región a través de un sistema de riego privilegiado y la implementación de tecnologías de punta.
La zona de Concarán, San Luis, no se considera una región «blandita» para la producción agropecuaria. Al respecto dialogamos con el productor ganadero Enrique Delfino quien participó de la Jornada de capacitación brindada por La Cesira y Bioter Nutrición Animal.
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Delfino describe su región claramente: “Son zonas difíciles, son zonas muy complicadas con el tema de la lluvia”. Sin embargo, la clave para su éxito ha sido el acceso a un sistema de riego por mantos proveniente del dique San Felipe. Este sistema, que se riega por gravedad a través de una red de canales de hormigón que recorre más de 30 kilómetros, permite una producción intensiva y asegura la disponibilidad de alimento para el ganado.
“Eso te da un valor agregado muy grande al campo y te da la posibilidad de hacer algo más intensivo”, explica el productor. Gracias a este recurso, la producción de maíz, que sin riego oscila entre 2.000 y 5.000 kilos por hectárea, puede alcanzar rendimientos de 12.000 a 14.000 kilos.
Además del riego, la adopción de nuevas tecnologías ha sido fundamental. El productor destaca su reciente experiencia con Bioter que ha superado sus expectativas en términos de producción.
“Soy muy nuevo con este producto de Bioter, hace pocos meses que empecé. Me ha impactado mucho en la producción, más que interesante”, afirma.
La charla en la que participaron economistas y especialistas como Ayelén Chiarle y Diego Ponti, reforzó la idea de que la eficiencia es el camino a seguir. “Me llevo muchas cosas positivas y muchas cosas para mejorar también. De la tranquera para adentro tenemos que mejorar nosotros, los productores”, reflexionó.
Para él, la industria agropecuaria ya dispone de las herramientas necesarias para mejorar, y la colaboración con empresas como Bioter facilita este proceso.
La innovación en la ganadería de su establecimiento no se detiene en la eficiencia productiva. Hace más de un año y medio, tomó la decisión de no vender sus animales en pie, sino de comercializar la carne directamente, un producto con mayor valor agregado. “Nosotros ya vendemos la carne, no vendemos el animal en pie. Y normalmente lo cargamos a Buenos Aires. O sea, de un lugar tan chiquito como el nuestro a Buenos Aires”, comenta orgulloso.
Asimismo, la apuesta por la genética es otro pilar de su negocio. La cría de ganado se centra en la raza Angus, pero han incorporado Limousin para realizar cruzas que hoy se están consolidando en el desarrollo de la raza Limangus. La estrategia es clara: buscar la mejora constante, tanto en la producción como en la comercialización, para asegurar el crecimiento y la sostenibilidad en un entorno desafiante.








