En el corazón de la innovación agropecuaria, el laboratorio de Ceres Demeter se erige como un centro de investigación y desarrollo, transformando conceptos e ideas en productos concretos para el campo. Por ello, Valor Agregado Agro llegó a recorrer sus instalaciones de Río Cuarto y hablar con sus referentes.
Lo que comenzó como una startup, hoy es un espacio de alta tecnología, enfocado en el biocontrol, la nutrición vegetal y la nanotecnología. «El laboratorio de Investigación y Desarrollo, es donde un concepto, una idea, se transforma en un producto para que pueda ser vendido», explica el Doctor Julio Vicario, Director Científico de la firma.
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El trabajo se divide en dos grandes áreas: una dedicada al biocontrol, con soluciones para combatir plagas e insectos a base de microorganismos; y otra, centrada en la nutrición, que incluye bacterias, metabolitos y nanotecnología.
Dentro de esta familia de productos, se destacan las soluciones a base de bacterias vivas, donde el microorganismo en sí mismo es el que genera el efecto buscado. Sin embargo, el laboratorio también explora el potencial de los metabolitos, compuestos producidos por las bacterias que actúan como «biofábricas».
La clave, según el experto, es la alimentación que se le da a la bacteria. «No es lo mismo que le demos una fuente de alimento a que le demos otra. Cambia totalmente», explica Vicario.
El laboratorio no se detiene y avanza en múltiples proyectos. Actualmente, están desarrollando productos a partir de nanopartículas de magnesio.
Pero la investigación va más allá, con el desarrollo de productos que actúan como bioinductores de la respuesta sistémica de las plantas, es decir, funcionan como «vacunas» que fortalecen la defensa natural de los cultivos, sostiene el experto.
El objetivo, señala Vicario, es que estos productos sean «compatibles con todo lo que ya actualmente se está aplicando» para facilitar su integración y potenciar las tecnologías ya existentes en el sector agropecuario.







