En diálogo con Valor Agregado Agro, Héctor López, responsable del móvil Aptitud Silera de la compañía, explicó: “Somos básicamente una empresa de genética, entonces nuestras soluciones vienen desde ese lado. El primer pilar de Aptitud Silera es el programa de mejoramiento específico para híbridos destinados a silaje. Ahí trabajamos con drivers de selección enfocados en alta producción de materia seca digestible, aporte de grano y ventana de picado, que es clave para la logística de confección”.
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El rol del móvil silero
El segundo pilar es el servicio de acompañamiento, que SUPRA lleva adelante a través de su móvil de Aptitud Silera, un esquema federal que recorre desde Salta hasta los valles de Río Negro, y desde la costa del Uruguay hasta Mendoza.+
“La base del móvil son los equipos que nos permiten analizar la calidad del silaje en el campo. Hoy tenemos disponible el Polispect, un equipo portátil que mide en el momento los principales parámetros: materia seca, almidón, proteína, composición de fibras, pH y demás valores nutricionales. A eso le sumamos observaciones sobre tamaño de picado, procesamiento de grano y estado de confección”, dijo López a Valor Agregado Agro.
Un circuito completo
La propuesta de Aptitud Silera no se queda en la venta del híbrido. Desde la elección genética hasta la evaluación de la calidad del silo ya estabilizado, el esquema busca acompañar al productor en todo el proceso. “La idea es que sea todo el circuito: elección del híbrido, posicionamiento del producto y luego el seguimiento. Acompañamos en dos momentos claves: la previa, para determinar el óptimo de picado, y el control final, cuando los silajes ya se estabilizaron”, explicó el especialista.
Genética y manejo
La genética marca la base, pero SUPRA también hace foco en el posicionamiento y el manejo, como las densidades ajustadas a cada ambiente. “La digestibilidad se construye. Una parte es seleccionar híbridos con menor contenido de lignina, y la otra es el manejo, sobre todo en zonas con restricciones de suelo y precipitaciones. Hay que alinear la expectativa de éxito con lo que cada ambiente puede ofrecer”, sostuvo López.
Finalmente, destacó un caso concreto de un productor que logró asegurar silo en un año de fuerte estrés hídrico y térmico gracias a un planteo defensivo: “Ese manejo le permitió tener silo versus no tenerlo. Para nosotros eso es éxito”.









