Sin dudas, la tecnología ha irrumpido de lleno en el sector agropecuario. En este caso lo hace de la mano de formulaciones ultraconcentradas que buscan simplificar, hacer más rentable y segura la labor del productor.
“Las tecnologías, la nanotecnología y la microbiología han llegado para hacer más fácil y más segura la agricultura, la agricultura del futuro que hoy ya está empezando a ser de alguna manera la agricultura del presente”, sostiene Christopher Kilmurray, Director comercial, y fundador, de Ceres Demeter.
El objetivo central de esta ola de innovación es la eficiencia, logrando que el productor tenga que invertir menos recursos logísticos para la misma cantidad de hectáreas. «Trabajamos con moléculas que multiplican por diez o por veinte la eficiencia de otros productos tradicionales que actualmente se usan», explicó Kilmurray. Esto se traduce en menor uso de camionetas y camiones para transporte, y menos espacio necesario en los depósitos para el almacenamiento.
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Además, las nuevas formulaciones extienden la vida útil de los productos, previniendo su degradación y conservando sus propiedades de un año para el otro.
Una de las transformaciones más notables se da en la línea microbiológica. La empresa ha desarrollado la línea Solidex, productos para cultivos extensivos e intensivos basados en la fermentación a gran escala de microorganismos. El gran quiebre tecnológico, sostiene el especialista, radica en la reducción del agua que se transporta innecesariamente: «el 99% del producto biológico es agua. El principio activo representa no más de un 1%».
Mediante un proceso que ha demandado cerca de cinco años de trabajo, la empresa ha logrado sacar esa agua «que sobra» y estabilizar los microorganismos multifuncionales, en un polvo ultra concentrado, utilizando una analogía simple para comprender, pensemos en la leche el polvo.
El resultado permite que lo que antes era un bidón o una vejiga, ahora es sobrecito que contiene los microorganismos activos. El producto resultante es totalmente hidrosoluble y compatible con los métodos de aplicación que el productor ya utiliza. «Nosotros no le cambiamos la forma de hacer las cosas al productor, sino que le damos productos que hagan que esas cosas sean más simples y más eficientes,» afirmó el especialista.
También, para la próxima campaña, la empresa lanzará un inoculante para soja en polvo ultra concentrado. Para dimensionar el cambio, Kilmurray detalló: «en promedio, hoy, por cada 50 kilos de soja, se utilizan entre 100 y 150 centímetros cúbicos… Nosotros esos 100, 150 los transformamos en 7 gramos”. El agua necesaria se añade directamente en el campo al momento de la aplicación.
Otro producto inminente es un inoculante ultra concentrado para maíz, destinado a ser aplicado directamente en origen por los semilleros.
El desarrollo tecnológico no se detiene: Ceres Demeter trabaja en una línea de nanopartículas de nutrientes esenciales. En este sentido, están formulando un pool de nanopartículas de zinc y boro, dos nutrientes con gran deficiencia en el suelo argentino, cobalto y molibdeno para soja y maní, y están investigando y trabajando con magnesio y cobre con el objetivo de reemplazar fertilizantes tradicionales.









