El productor presentó en la jornada de la Mesa de BPA Río Cuarto un proyecto innovador que busca dar respuesta a una de las principales preocupaciones ambientales del agro: el manejo de efluentes. “Hace dos años, junto con mi amigo Diego González, ingeniero civil, comenzamos a armar una plataforma de hormigón impermeabilizada con la idea de recolectar y tratar los efluentes de la máquina que opera en el campo, un equipo propio que trabaja en un sistema mixto de tambo y agricultura. Siempre me preocupó este tema porque considero que los efluentes y los residuos de lavado de máquina son el pasivo ambiental más importante que hoy en día tenemos en la producción”, dijo a Valor Agregado Agro.
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La primera etapa fue la construcción del playón y la instalación de tanques, lo que permitió comenzar con el tratamiento en su establecimiento Don Celestino, ubicado en la ruta provincial 3, cerca de Las Varillas. Pero el proceso no quedó allí: “Después fueron surgiendo ideas que nos movilizaban, como preguntarnos qué pasaba realmente dentro de la biomezcla, cómo podíamos mejorarla y qué alternativas había para hacer más eficiente el tratamiento. Así se fueron sumando técnicos de bioagroindustria, ciencia y tecnología, y hoy estamos trabajando con la Facultad de Ciencias Agropecuarias de Córdoba, en el área de fitopatología”.
Actualmente, Villosio avanza en el desarrollo de una biomezcla a base de sustratos con alto contenido de lignina –como chip de poda, paja de trigo o rastrojo de maíz– y un consorcio de microorganismos, que permiten degradar fitosanitarios a través de enzimas. “Lo que buscamos es generar un sistema que funcione con economía circular, aprovechando residuos de las localidades y dándoles un valor agregado”, explicó.
En cuanto al diseño, destacó la simplicidad de la estructura: “Es un sistema económico y eficiente. Diego aportó toda la ingeniería de pendientes y drenajes para evitar la construcción de galpones o techos, de manera que el agua de lluvia no sature el sistema. Es algo que cualquier productor podría implementar”.
Si bien el proyecto comenzó en su propio establecimiento, la intención es transferir la experiencia a otros productores. “La idea es que, si logramos los objetivos que nos propusimos, podamos implementar estos sistemas en distintos campos, adaptados a la necesidad de cada productor, pero con fundamentos técnicos y científicos que aseguren que la tecnología funciona a la perfección”, concluyó Villosio.











