“Es la segunda jornada de fitosanitarios 360 donde representamos a la cámara. Vinimos a poner la parte aérea, tanto con avión como con dron”, contó Casajus, minutos después de aterrizar.
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Durante su demostración se realizaron mediciones con tarjetas hidrosensibles para evaluar la calidad de aplicación y el control de deriva. “Salió todo muy bien, se midió correctamente cómo pulveriza un avión, y eso también sirve para desmitificar muchas cosas sobre la aviación agrícola”, agregó.
Casajus, con más de 30 años en el rubro, explicó que su empresa decidió incorporar servicios con drones para complementar el trabajo aéreo tradicional. “Compramos un DJI Agras 50, no el 100 que salió después, pero para nosotros es todo nuevo y nos cubre perfectamente las necesidades”, comentó.
“Todo lo que es periurbano o lotes chicos, donde no conviene entrar con el avión, ahora lo resolvemos con el dron. Es un servicio que antes no podíamos dar y que el productor hoy valora mucho”.
El nuevo equipo permite realizar tanto pulverización como siembra al voleo, sumando un módulo de sólidos, y se complementa con otro dron más pequeño, el Mavic 3 , encargado de mapear previamente los lotes. “Queremos que el cliente tenga todos los servicios aéreos disponibles. Venimos trabajando en aplicaciones de fungicidas, barbechos y tratamientos en lugares donde una máquina terrestre no puede ingresar. La respuesta fue muy buena”, aseguró el piloto.
Para Casajus, este paso es una forma de seguir profesionalizando la aviación agrícola, incorporando herramientas que mejoran la eficiencia y amplían las posibilidades de trabajo. “Sea con avión o con drones, pulverización a cargo de Casajus. Esa es la idea”, resumió con una sonrisa, destacando también el acompañamiento de la Mesa BPA en este tipo de jornadas que promueven la aplicación responsable de fitosanitarios.








