Las lluvias de septiembre marcaron un punto de inflexión en el centro y sur del país, especialmente en la provincia de La Pampa, donde los cultivos invernales recuperaron vigor y expectativas. De acuerdo con el último reporte de la Bolsa de Cereales de Córdoba, las precipitaciones fueron abundantes y coincidieron con el período más sensible del trigo y la cebada: la definición del rendimiento.
Según explicó Agostina Secco, analista del Departamento de Información Agronómica de la entidad, “las lluvias llegaron en un momento clave y mejoraron notablemente la condición de los lotes, que hoy se observan mayoritariamente en estado de bueno a excelente”.
Los registros pluviométricos acumulados durante el mes superaron en varios casos los promedios históricos y se concentraron en zonas donde la falta de agua comenzaba a comprometer el potencial productivo. “Se redujeron los síntomas de estrés por heladas y sequía, y el panorama es alentador si el clima continúa acompañando”, añadió Secco.
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El informe detalla que los cultivos pampeanos atraviesan actualmente la etapa de espigazón y llenado de grano, fases decisivas en la determinación del rinde final. En muchas áreas, la mejora de la humedad del perfil permitió que las plantas recuperaran color, densidad y uniformidad de crecimiento, consolidando expectativas de cosecha por encima de las proyectadas semanas atrás.
En cuanto a la cebada, el escenario también es favorable. La analista destacó que el cereal mostró una “excelente respuesta” a las lluvias, y que su desarrollo fenológico se encuentra levemente adelantado respecto al promedio de campañas anteriores, lo cual podría traducirse en una cosecha temprana y con buenos resultados.
El informe de la Bolsa cordobesa subraya que, si bien las condiciones actuales son positivas, aún será clave el comportamiento climático de las próximas semanas. “El mantenimiento de la humedad y la ausencia de heladas tardías serán determinantes para consolidar el potencial alcanzado”, advierte el documento.
En un año marcado por la recuperación del régimen de lluvias tras varias campañas condicionadas por la sequía, el escenario para los cultivos de invierno en el centro-sur del país parece ofrecer, por fin, una cuota de alivio y optimismo para los productores









