La alianza estratégica entre Agrosemillas Aiassa y Seminare – Nidera Semillas, que lleva ya cinco años, no solo se afianza sino que se expande, consolidando la producción y el procesamiento de semillas de alta calidad en la región de Río Cuarto. La sociedad, que nació para potenciar la multiplicación y venta de soja con el aval de Nidera, ahora suma al trigo a su portfolio de trabajo. Por eso, dialogamos con los representantes de ambas empresas para conocer su experiencia en esta unión.
El Ingeniero Agrónomo Francisco Demarchi, titular de Seminare SRL, destacó que esta alianza es una cuestión estratégica para Río Cuarto, una zona clave para el cultivo de soja. El principal objetivo es garantizar la mejor calidad, los procesos, el curado de la semilla. Esta unión permite a Nidera aprovechar las instalaciones y el profesionalismo de Agrosemillas Aiassa para el procesamiento y almacenamiento, sumando además desde hace tres años el servicio de curado profesional, lo que otorga un valor agregado y una mayor viabilidad a la semilla.
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«Nosotros ya hace cinco años que estamos en este proceso de multiplicar soja a través de Agrosemillas Aiassa, todo bajo la licencia de Nidera», explicó Demarchi. La sinergia se basa en combinar la experiencia de Aiassa en producción, procesamiento, logística y maquinaria, con el canal de ventas y el conocimiento de las variedades Nidera que posee Seminare, sostiene la Ingeniera Agrónoma Natalia Aiassa, titular de Agrosemillas Aiassa: «Nosotros antes éramos un multiplicador, pero no teníamos el canal de venta. Pancho (Demarchi) tiene el canal de ventas y no era multiplicador, entonces, ahí fue cuando decidimos hacer la alianza».
Un pilar fundamental de la alianza es la calidad certificada. Aiassa garantiza que todo el proceso se realiza bajo las estrictas exigencias de Nidera. La semilla certificada garantiza la trazabilidad y el cumplimiento de múltiples requisitos, desde el análisis de materia prima al llegar, hasta el control post-embolsado, que realiza Nidera en su laboratorio de Venado Tuerto. «Un productor que compra una semilla que es certificada tiene que estar seguro que cumple un montón de requisitos que no están cubiertos en las semillas que se pueden cambiar, prestar, etc.» afirmó Natalia.
El curado profesional no solo lleva inoculantes y fungicidas, sino también protectores que extienden la viabilidad de la semilla hasta 60 días. Esto permite al productor llevar la big bag directamente para depositarlo en la sembradora y de la sembradora al suelo. “Esto es calidad de siembra, esto es eficiencia,» enfatizó Francisco.
Este año, la alianza dio un paso más, comenzando con la multiplicación también de trigo, a pesar de que la zona no es considerada «netamente triguera».
La Ing. Aiassa destacó la importancia de que dos empresas locales se potencien, asegurando la facilidad de logística al tener la producción y el procesamiento cerca del productor.
«La Argentina tiene mucho para dar, y todo este proceso es lo que hay detrás de una bolsa de semillas,» concluyó Demarchi, haciendo hincapié en la importancia de que el productor reconozca el valor y la tecnología detrás de una semilla legal y certificada.








