En un contexto donde la eficiencia y la sustentabilidad son cada vez más exigidas en el agro, Avansys emerge como una startup agtech que combina inteligencia artificial y visión computarizada para transformar imágenes capturadas por drones en mapas digitales de malezas. Estos mapas permiten realizar aplicaciones selectivas con pulverizadoras o drones de aplicación, sin requerir inversiones adicionales en equipamiento.
“La clave está en que el productor pueda aprovechar la maquinaria que ya tiene”, explica Emanuel Bravi, CEO y cofundador de la empresa. “Nuestra plataforma se integra directamente con pulverizadoras terrestres o drones pulverizadores, sin necesidad de hacer modificaciones costosas”.

La propuesta de Avansys busca resolver un problema concreto: cómo reducir costos de herbicidas y mejorar la precisión en la aplicación, sin sumar complejidad operativa. En un mercado saturado de promesas tecnológicas que muchas veces no logran resultados consistentes, la startup se diferencia por ofrecer una solución accesible, práctica y basada en datos reales de cada lote.
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“Desarrollamos una red neuronal preentrenada para detectar malezas que, además, aprende de la situación específica de cada lote”, detalla Bravi. “Esto permite identificar malezas en cualquier cultivo y en cualquier estadio, incluso en pre-cosecha”.
Aprendizaje automático en el lote
A diferencia de otras soluciones basadas en hardware o cámaras instaladas en las pulverizadoras, Avansys apuesta a un modelo 100% digital y escalable, apoyado en la nube. Su plataforma procesa las imágenes tomadas por drones —propios de los usuarios o de contratistas— y genera automáticamente mapas que pueden cargarse en las computadoras de las máquinas para aplicar herbicidas solo donde hace falta.
“Seguramente te parezca similar a otras soluciones del mercado, pero muchas son muy costosas o complejas, y en algunos casos directamente inoperantes según el cultivo o el momento del día en que se las quiera usar”, compara Bravi. La capacidad de la red neuronal para adaptarse a distintas condiciones de luz, tipo de cultivo y desarrollo fenológico convierte a la herramienta en una aliada versátil para los productores.

Desde su lanzamiento comercial en abril de este año, Avansys ya acumula más de 220 usuarios registrados, en su mayoría productores, contratistas y distribuidores de insumos. Entre los primeros casos de uso se destacan lotes de maíz en pie previo a cosecha, un escenario donde hasta ahora la detección de malezas era casi imposible sin recurrir a vuelos aéreos.
“Gracias a nuestra solución, se pudo detectar malezas en esos estadios y aplicar control selectivo. Es algo que antes se hacía con avión, pero ahora se logra con precisión y menor costo”, cuenta Bravi.
De Corral de Bustos al mundo
La historia de Avansys también es una muestra del potencial innovador que surge desde el interior productivo argentino. Bravi y su socio, ambos programadores oriundos de Corral de Bustos, comenzaron prestando servicios con drones para conocer de cerca las necesidades del sector agropecuario. Esa experiencia de campo fue el punto de partida para desarrollar su propia tecnología.
“Empezamos prestando servicio con drone para entender el mercado, las soluciones existentes y qué se podía mejorar”, recuerda Bravi. “En diciembre del año pasado comenzamos a desarrollar la plataforma y en abril salimos al mercado. Hoy seguimos siendo dos personas, con algunos colaboradores externos, pero con acuerdos de distribución en marcha”.
El modelo de negocio de Avansys combina una estrategia B2B y B2C, enfocada tanto en productores medianos —de 200 a 2.000 hectáreas— como en contratistas rurales, revendedores de maquinaria y distribuidores de insumos, que funcionan como canales de expansión natural. Su propuesta seduce especialmente a aquellos que buscan maximizar la rentabilidad sin grandes inversiones y avanzar hacia una agricultura más sustentable.
Tecnología simple, impacto real
En un ecosistema agtech cada vez más competitivo, Avansys se posiciona como una plataforma ágil, liviana y con una curva de adopción rápida, atributos valorados por los productores que muchas veces desconfían de las tecnologías complejas o de alto costo.
“Nosotros apostamos a una tecnología que no complique, sino que resuelva”, resume Bravi. Y en esa línea, el crecimiento sostenido de la empresa demuestra que el camino elegido tiene sentido: una agricultura inteligente, impulsada por datos y desarrollada desde el territorio.








