Los ingenieros Julio Priotti y Demián Monti, responsables técnicos del establecimiento, contaron cómo lograron recuperar suelos degradados e inundados aplicando rotaciones de cultivos multi especies o los llamados cultivos de servicios y haciendo un manejo inteligente de los mismos y aprovechando sus nutrientes y sus propiedades “abridoras de suelos por naturaleza”.
En el corazón productivo de La Carlota, Córdoba, la Estancia El Manantial, perteneciente a Aceitera General Deheza (AGD), se ha convertido en un verdadero laboratorio a cielo abierto de agricultura regenerativa. Durante una jornada a campo titulada “Prácticas sostenibles hacia una agricultura regenerativa”, los ingenieros Julio Priotti y Damián Monti, responsables técnicos del establecimiento, compartieron su experiencia con productores y asesores de la región.
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Pequeña reflexión antes de continuar
El Manantial es un fiel reflejo de lo que se tiene que hacer para se sustentables. Los detalles, como por ejemplo que todo el campo tiene en cada lote cultivos de borduras, es decir 2 surcos sembrados con pasturas varias para la polinización, es algo que está al alcance de cualquier productor, el hecho está en hacerlo, simplemente “hacerlo”. Otro de los detalles, y que ambos ingenieros destacan, son los corredores biológicos. Estos últimos son “tan simples” como dejar que un cardo crezca en un corredor definido del campo.
Pero , por lo mencionado, nada se hace al azar en El Manantial. La empresa simplemente aprovecha el conocimiento científico de las instituciones que todo productor tiene a mano : INTA, CONICET y Universidades.
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El ingeniero Julio Priotti destacó que los productos biológicos se incorporan como una herramienta complementaria: “No vienen a suplantar, sino a adicionar y suplementar, siempre con la meta de reducir la carga de agroquímicos”, dijo a Valor Agregado Agro.
Además, añadió que : “Convocamos a técnicos y productores para contarles lo que hacemos en este establecimiento y en otros campos propios de AGD. Venimos trabajando con el objetivo de bajar el uso de fitosanitarios y avanzar en la regeneración del suelo con prácticas sostenibles”, explicó.
Priotti recordó el proceso que comenzó luego de las graves inundaciones del año 2015. “Eso no fue una foto, fue una película. Transformamos el campo paso a paso, mejorando la infiltración, incorporando cultivos de servicio y de cobertura. Pasamos de tres cultivos a diez, sumando gramíneas, vicia, centeno y crucíferas”, comentó. “Fue un proceso donde tuvimos que pasar de una agricultura convencional a una agricultura de procesos, incorporando mucha tecnología del conocimiento”, agregó.
Por su parte, Demián Monti reconoció que el cambio de paradigma no fue sencillo, pero sí enriquecedor. “Salir de la zona de confort no es fácil, pero uno crece mucho profesionalmente. En mi caso es algo que me apasiona”, señaló. “La empresa y Julio nos dan libertad para trabajar, y eso se refleja en los resultados. Logramos que el campo mejore y que cada año sea más sostenible”, dijo a Valor Agregado Agro.
Monti enfatizó que el compromiso ambiental no está reñido con la rentabilidad: “La renta sigue siendo el principal objetivo, pero tener renta no significa maximizar siempre los rindes. A veces, al bajar costos y reducir fitosanitarios, logramos una rentabilidad incluso mayor”, explicó. Y ejemplificó: “Estamos haciendo uso eficiente del fósforo, aplicando donde realmente hace falta y evitando degradar el suelo. Eso también es parte del concepto de sustentabilidad económica”.
El espíritu de la jornada, según Priotti, es compartir lo aprendido: “Hace años que venimos certificando los productos que generamos —maní, soja y maíz—, que se exportan a la Comunidad Económica Europea. Y creemos que tenemos que trabajar de tranquera hacia afuera, mostrar lo que hacemos para contagiar a otros”, expresó.
El técnico aclaró que su labor no busca reemplazar el rigor científico: “Para eso están las facultades, el INTA o el CONICET. Pero nosotros aportamos experiencia de campo, y siempre nos vinculamos con ellos para aprender y mejorar”.
Uno de los conceptos más destacados de la jornada fue el de biodiversidad. “La biodiversidad la conocimos y profundizamos gracias a los investigadores del CONICET. Los espacios biodiversos estaban ahí, solo había que descubrirlos y potenciarlos”, contó Priotti. Y cerró con una reflexión: “En el afán de producir, muchas veces no descubrimos ni aprovechamos esos espacios. Creo que ese es el desafío que tenemos los técnicos y productores: crecer sin perder la diversidad que hace fuerte a nuestros sistemas”.


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