El trabajo, coordinado por el Dr. Claudio Sarmiento, busca poner en valor experiencias productivas que, sin recurrir a productos químicos, logran resultados económicos, sociales y ambientales positivos.
“El principal objetivo es dar visibilidad a estas experiencias”, explica Sarmiento. “En general, está instalado que no se puede producir sin agroquímicos. Sin embargo, hay muchas experiencias que lo están haciendo desde hace mucho tiempo y no se conocen. Quisimos darle visibilidad, que la gente sepa que están, que son nuestros vecinos, que se puede producir así, que son alternativas viables económicamente, porque todos viven de eso”.
El relevamiento abarcó 83 campos y unas 15.000 hectáreas, que incluyen desde pequeñas parcelas hortícolas hasta establecimientos de más de 4.000 hectáreas dedicados a cultivos extensivos. “Hay de todo —cuenta Sarmiento—. Campos de lavanda en Calamuchita de un cuarto de hectárea, frambuesas, frutales, pero también grandes extensiones con maíz, trigo, girasol o ganadería bovina. Lo que se produce en la zona, pero hecho de otra manera”.
Otra forma de producir
Ninguno de los campos relevados utiliza fitosanitarios. La sanidad vegetal se resuelve mediante estrategias preventivas: potenciar la biodiversidad, diseñar lotes más equilibrados, incorporar corredores biológicos, intercultivos y rotaciones planificadas. “Hay un trabajo muy fuerte en prevención. Se busca organizar el campo para que las plagas no aparezcan”, detalla el investigador. “Además, se usan insumos biológicos y maquinaria adaptada, incluso de nueva generación, que permite controlar malezas sin remover el suelo, manteniendo cobertura. Se puede hacer una siembra directa orgánica”, dijo el referente.
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Aunque reconoce que “no está todo resuelto”, Sarmiento subraya que “se logra producir y los rendimientos y las rentabilidades son buenas”. En muchos casos, incluso, los costos son menores. “Estos sistemas terminan siendo más baratos porque se gasta menos en semilla, fertilizantes o pesticidas. Cuando uno hace el balance general, el resultado final es muy positivo”, asegura.
En su tesis doctoral, Sarmiento evaluó 16 campos ecológicos de la provincia y encontró resultados “muy buenos a excelentes” en los tres planos: económico, social y ambiental. “Además —añade—, cuando uno gasta menos, también es más autónomo. Son sistemas más estables, porque si cae una piedra o hay un imprevisto, el impacto económico es menor”.
Un mapa en construcción
El mapa es de carácter abierto y sigue actualizándose. “Está vivo el mapa”, dice Sarmiento. Acompaña la cartografía una biblioteca digital con más de 300 libros de agricultura ecológica y un repositorio de entrevistas a productores, con la idea de compartir conocimiento y fomentar el aprendizaje colectivo.
Para el próximo año, el equipo proyecta ampliar el relevamiento a toda la provincia de Córdoba, en articulación con la Universidad Nacional de Córdoba. “Preferimos ir de a poco, pero con datos verificables. Nos quedaron unas 1.500 hectáreas fuera, que sabemos que existen, pero no quisieron aparecer en el mapa”.

Desafíos estructurales
El investigador también pone sobre la mesa los desafíos de fondo. “Hoy tenemos un campo donde la mayoría está en alquiler, donde los dueños no lo trabajan, y las tareas están sobre-tercerizadas. Cada hectárea tiene que generar ingresos para muchos actores, y eso hace que el suelo esté muy exigido. Es difícil hacer una agricultura ecológica con contratos de menos de un año”, advierte.
Aun así, Sarmiento cree que el rumbo está cambiando. “Por estos días se llevó adelante el Congreso de Biológicos en la UNRC, y hay un camino que empieza a abrirse hacia los biológicos. Porque también hay algo cierto: la carga química que hemos metido en todos estos años es altísima. Es momento de repensar el modelo”.
La herramienta cartográfica, desplegada por la UNRC, implicó los trabajos del ingeniero Claudio Sarmiento, que es doctor en Desarrollo territorial y director de la Diplomatura Superior en Agroecología de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, y Daniel Bellomo, analista de sistemas, nodocente de esta casa de estudios.
El mapa de campos sin fitosanitarios del centro sur de Córdoba invita, justamente, a mirar esa transición desde otro lugar: el de quienes ya están demostrando, en la práctica, que otra agricultura es posible.








