La industria local, que mira a diez o más años adelante, enfrenta la necesidad imperiosa de modernizar sus procesos de campo para mantener su competitividad global. Durante la Jornada Tecno Maní, realizada en Río Cuarto, pudimos dialogar largo y tendido con José Cerutti, quien subraya que todo aquello que «se pueda censar y medir va a ayudar a ser más eficientes y rentables, y lograr la calidad que pide el mercado».
La consigna es clara: dejar de depender únicamente de factores externos y empezar a construir una ventaja tecnológica propia. El desafío, según Cerutti, se encuentra hoy en la mira de competidores directos como Paraguay y Brasil, países que, de no mediar una acción inmediata, «nos van a levantar la vara». La necesidad de estar a la vanguardia es un imperativo.
Escuchá a Cerutti o mirá la nota completa
Si bien en cultivos como soja y maíz el país se ubica dentro de los tres países más avanzados del mundo, la realidad en el maní es diferente. La incorporación de innovaciones debe ser gradual, ya que no es posible alcanzar de la noche a la mañana los niveles tecnológicos de otros commodities. Un ejemplo clave es la necesidad de un sensor de rendimiento específico. «No lo tenemos, no lo tiene el mundo todavía en lo que es maní mecanizado,» recordando que «solo el ocho o nueve por ciento del maní del mundo es mecanizado,» y el resto se realiza a mano en países como China o India.
La llegada de estos sistemas de sensores es inminente y «va a generar un crecimiento importante a la hora de evaluar pérdidas, costos, y va a terminar siendo «muy beneficioso», advierte el referente.
Un problema que se arrastra desde hace años es la antigüedad de las herramientas de trabajo en el campo. José, recordó una visita de hace quince años, del reconocido Ingeniero Mario Bragachinini, especialista de INTA, quien observó lo «avanzado que se está en la comercialización del maní, pero qué atrasado se encuentra lo que es el trabajo en la materia prima». Es decir, las maquinarias eran vistas como muy antiguas respecto a las exigencias del mercado.
Hoy, la situación no ha mejorado significativamente. De los países mencionados, «Argentina es el país en que más longeva es la herramienta que se usa para el cultivo de maní, y esto es un problema muy importante.»
Esto genera una paradoja con la llegada de las innovaciones. Las nuevas tecnologías, como los sensores o mapas de rendimiento que está por lanzar la firma AMADAS, «va a ser más fácil aplicarlo en Paraguay y en Brasil que en Argentina», debido a la antigüedad del parque de maquinaria nacional. Intentar adaptar la tecnología de punta a equipos muy viejos es visto como un esfuerzo inútil, equiparándolo a querer «un televisor en blanco y negro llevarlo a 8 k, es imposible» sentenció Cerutti.
La solución no es descartar todo lo anterior, sino «de a poco avanzar en nuevas maquinarias, combinando con las anteriores, agregándole tecnología al porcentaje que se le pueda aplicar», sostiene el titular de C y S Agro.
Precios y Política: José destacó que el sector maní es un cultivo regional que «no dependemos tanto de una buena política, sino dependemos de qué pasa con los stock en los mercados: «A pesar de que se percibe un gobierno con un norte en este momento, la realidad es que el maní está por el suelo en el mundo debido a los precios. Aunque en Brasil se proyecta una baja en la siembra de un 35% y en Argentina de un 20, la conclusión es que «la política no nos va a solucionar el sector y la economía no nos va a solucionar los problemas que tenemos hoy».
En este contexto de precios bajos, la eficiencia en costos y la mejora en la calidad impulsadas por la tecnología de precisión se vuelven el único salvavidas para el maní argentino.








