En diálogo con Valor Agregado Agro, Marcelo Torres, Presidente de Aapresid , analizó la reciente Cumbre Climática realizada en Brasil, destacando la naturaleza compleja de estas reuniones, señalando que en ellas conviven la geopolítica, la ideología y el ataque al agro que nunca falta.
No obstante, subrayó la importancia de la participación: «Nosotros creemos que sí, que está bueno estar, que está bueno contar del agro argentino, de la siembra directa, de la rotación de cultivo, del uso de cultivo de servicio, de mantener el campo verde y vivo la mayor cantidad de tiempo posible…» enfatizando que la ausencia del sector en estos foros permite que predominen posturas que no son tan favorables a la producción local.
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El presidente se refirió a su experiencia en la COP de Brasil, una cumbre muy orientada al agro debido a la fortaleza del sector en ese país. Mencionó específicamente AgriZone en la estación experimental de Embrapa, en la Amazonía Oriental, donde se exhibieron parcelas demostrativas de prácticas sustentables. Brasil está avanzando con un plan de bajo carbono para carne, leche y granos. Lo que el analista consideró más interesante fue el diseño de estos programas, avalados por la ciencia y con la participación de todos los actores: «La verdad que ya tener desde la génesis estos programas, donde el que va a pagar por esos granos o por esa carne tiene a la ciencia avalando todo lo que se está haciendo ahí, es interesante.»
Si bien el país vecino es objeto de acusaciones por su expansión sobre la frontera agrícola, el especialista defendió el enfoque científico que observó. Subrayó que Brasil busca demostrar sus avances, razón por la cual eligieron a Belém, en la Amazonía, como sede de la COP. Al evaluar si lo están haciendo bien, Torres respondió con cautela, si bien reconoció la responsabilidad con la que ve encarado el crecimiento agrícola, especialmente en un contexto de ecosistemas y suelos frágiles. Recordó el impacto económico del crecimiento de la zona Matopiba, que generó un desarrollo equivalente a ciudades argentinas de gran tamaño. Marcelo recordó que el crecimiento de la producción granaria brasileña se multiplicó por siete desde la creación de Embrapa, con una importante contribución del aumento de rendimiento gracias a la biotecnología, particularmente en maíz.
En relación a nuestro país, el referente destacó que Argentina es un ecosistema dinámico, compuesto por productores, asesores y contratistas. «Argentina es muy innovador, tiene mucha dinámica, mucho joven que todavía elige dedicarse al agro». Mencionó la siembra directa como un desarrollo clave, aunque señaló que siempre hay más para mejorar. En lugar de competencia, propuso una visión regional.
El profesional concluyó con que los modelos de producción de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil tienen muchos puntos de contacto y que es fundamental apoyarse mutuamente para consolidar la agricultura de la región.









