Durante su reciente participación en la Jornada Connectagro, organizada por Bayer, Valor Agregado Agro pudo dialogar con Carla Martín Bonito, Presidente de Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios) sobre la realidad de la industria alimenticia en nuestro país.
La Presidente, destacó la necesidad de implementar reformas profundas para mejorar la competitividad del sector. Martín Bonito, subrayó que la logística tiene un impacto notable en la facturación del sector: «La logística tiene una alta incidencia en sectores como el nuestro, que estamos hablando de la agroindustria, principal usuario de carga del país. Estamos hablando de una incidencia que ronda entre el 15 y el 30 % de la facturación, dependiendo de la categoría.»
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Para mejorar este panorama, se deben abordar los déficits de infraestructura para eficientizar todo el sistema y toda la red. Asimismo, la referente hizo hincapié en la necesidad de ampliar la conectividad, tanto interna como externa: «Ganar conectividad en los distintos medios de transporte para la carga y para los productos que nosotros elaboramos, y que nos tiene que permitir recorrer a lo ancho y a lo largo de nuestro territorio». Respecto al comercio exterior, la mejora en las operaciones también se torna fundamental para el desarrollo exportador del sector.
Consultada sobre el ensayo de reformas impositivas, laborales y logísticas que considera esencial, Martín Bonito fue categórica al señalar que los tres ejes son ineludibles para la industria de alimentos y bebidas, que arranca desde un punto de partida verdaderamente desventajoso. La alta carga tributaria es uno de los costos más significativos, incidiendo directamente en el consumidor: «En torno al 40 y el 50 % del precio final de un alimento o bebida es impuesto.
A este factor se suman los costos laborales, que impactan fuertemente en la ecuación económica de las empresas. Este conjunto de factores exige una discusión a fondo y la construcción de un «combo» de reformas estructurales que trascienda los ciclos políticos, buscando acuerdos. «Eliminar las distorsiones, que lo que se pueda reducir en términos de presión tributaria no impacte a un eslabón, sino que impacte a la cadena en su conjunto», anhela la presidente.
Para finalizar, la dirigente comentó que las propuestas del sector han sido puestas a disposición del conjunto de entidades agroindustriales y de la Unión Industrial Argentina (UIA), con la intención de conciliar y acompañar la discusión en ámbitos como el Consejo de Mayo, con una visión de futuro que permita encontrar soluciones definitivas.









