La ingeniera remarcó que: “nunca fue tan barato para un productor ganadero implantar un forraje o una pastura de calidad. Estamos en un momento histórico que hay que aprovechar”, aseguró a Valor Agregado Agro.
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La profesional explicó que muchos productores que permanecieron en la actividad ganadera durante años de baja rentabilidad hoy están en condiciones de capitalizar ese esfuerzo. “El productor que se quedó en la actividad ya tiene tecnología y hoy puede cosechar los frutos. Para aprovechar los buenos precios de la hacienda, la clave es meter la mayor cantidad de kilos posibles”, remarcó.
Kilos baratos y margen en alza
Aiassa fue contundente al analizar los números de la recría a campo: “Los kilos hechos con pasto son kilos muy económicos. Cuando uno logra aumentar los kilos producidos por hectárea, el margen bruto se incrementa de manera exponencial”, explicó. A modo de ejemplo, detalló el caso de la moha (moa) como verdeo de verano:
“Un rollo de semilla de moha cuesta alrededor de 1,25 dólares. Eso equivale a tres kilos de ternero y permite producir unos 450 kilos de materia seca. Es insignificante el costo frente al resultado”, sostuvo.
Dar comida con “veinte pesos diarios”
En el caso del sorgo forrajero híbrido, Aiassa precisó que el costo diario de alimentación es prácticamente insignificante: “Para un novillo de 300 kilos que consume 10 kilos de materia seca por día, el costo de la semilla es de apenas un centavo de dólar, unos 20 pesos por día. Nada”, afirmó. Al mismo tiempo, subrayó que con estos sistemas es posible lograr ganancias diarias de 500 a 600 gramos por animal, lo que genera un fuerte impacto económico. “Si el ternero vale 4.500 o 6.000 pesos el kilo, estamos hablando de más de 2.000 pesos diarios de ganancia por animal, con un costo de alimentación mínimo”, explicó.

Más kilos con los mismos animales
La ingeniera destacó que el techo productivo del productor ganadero está dado por la cantidad de vacas, por lo que la rentabilidad se mejora agregando kilos. “Con la misma cantidad de animales se pueden obtener muchos más kilos. Eso se logra haciendo más forraje”, señaló.
Aiassa comparó el valor de venta de un ternero liviano versus uno recriado: “Un ternero chico puede valer cerca de 160 mil pesos, pero si lo llevás a 230 o 240 kilos, hoy estás cerca de 1,4 millones de pesos. Es casi un 50% más de ingreso”, ejemplificó.
La importancia de la semilla de calidad
En ese marco, fue enfática al recomendar semilla fiscalizada y de primera calidad.“ ¿Qué vas a ahorrar usando semilla de mala calidad? Nada. El ahorro es insignificante y después tenés problemas”, advirtió. Aiassa relató el caso de un lote de alfalfa implantado con semilla no certificada que terminó contaminado con Cuscuta, una maleza prohibida. “Por querer ahorrar unos pesos, el productor terminó con un problema enorme en lugar de una solución”, explicó.
Mirando al verano y al invierno
De cara a los próximos meses, la especialista recomendó aprovechar diciembre y enero para implantar verdeos de verano, especialmente en lotes que salen de verdeos de invierno. “El sorgo y la moha son cultivos muy eficientes en el uso del agua y producen muchísimos kilos de materia seca por milímetro de lluvia”, señaló. Además, destacó la importancia de planificar reservas para el invierno, el período más crítico del año. “Si tenemos alfalfa o pasturas de mejor calidad, podemos destinarlas a las categorías más exigentes y usar los verdeos de verano para reservas”, explicó.
“Papá Noel le trajo un regalo al ganadero”
Para cerrar, Aiassa resumió el escenario actual con una imagen contundente:“Hace muchos años que los ganaderos veníamos pidiendo esto. Es como si Papá Noel nos hubiera traído el regalito de Navidad. Nunca estuvo mejor el contexto para sembrar reservas y hacer las cosas bien”, concluyó dijo a Valor Agregado Agro.









