Durante décadas, la ganadería convivió con una paradoja silenciosa: producir sobre el principal insumo del sistema —el pasto— sin medirlo. Esa falta de información no es un detalle operativo, sino una de las mayores causas de ineficiencia a escala global. Así lo asegura Alejandra Marino, cofundadora de Pastech: “un problema global que afecta a todos los sistemas ganaderos del planeta es que el 90% de los productores no miden cuánto pasto tienen ni saben cuánto alimento tienen para el ganado”.
La razón es clara. Medir el pasto, históricamente, fue caro, lento y poco preciso. “Tiene un alto costo, no sólo económico, sino que lleva mucho tiempo y esfuerzo, y como no se hace correctamente, muchas metodologías tienen muy baja precisión”, explica Marino. El resultado es una cadena de pérdidas que impacta directamente en la productividad: más suplementación, menos eficiencia, degradación del suelo y una menor producción de carne y leche.
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En Argentina, las pérdidas por no medir el pasto superan los 250 dólares por hectárea por año. A escala global, el impacto es todavía mayor: “Se estima en unos 750 billones de dólares por año”, señala Marino. Pero el problema va más allá del dinero. “Lo más importante es que se pierda alimento. Se produce menos leche y menos carne”, advierte.
Frente a este escenario, Pastech propone un cambio estructural en la forma de gestionar los sistemas pastoriles. La compañía desarrolló un ecosistema tecnológico que combina sensores in situ, imágenes satelitales, drones, inteligencia artificial, procesamiento de imágenes y modelos matemáticos para monitorear y predecir la disponibilidad de pasto en cada sector del campo.
“En Pastech ayudamos a los productores a mejorar la producción y la rentabilidad del campo en ganadería. Nos encargamos de monitorear y predecir la disponibilidad de pasto utilizando tecnología 4.0”, resume Marino. La propuesta no se limita a medir, sino a transformar esos datos en decisiones concretas.
Entre las soluciones se destacan el pasturómetro electrónico —un dispositivo manual que mide la altura comprimida del pasto mientras el operario recorre el lote— y las herramientas de monitoreo remoto basadas en imágenes satelitales y de drones. Toda la información se integra en una plataforma web que permite planificar el pastoreo, anticipar déficits o excesos de forraje, definir reservas y ajustar la carga animal.
“Lo que facilitamos es la gestión: saber dónde pastorear, qué sectores reservar, cuánto van a rendir esos lotes y anticiparse a las decisiones”, explica Marino. Los resultados son contundentes. En Argentina, los sistemas que comenzaron a medir el pasto lograron “un aumento de 750 litros de leche por vaca por año” y, en ganadería de carne, “incrementos de hasta 200 kilos de carne extra por hectárea y por año”.
La escala del impacto es global. Más del 70% de la superficie utilizable del planeta se destina a la producción de pasto, lo que representa más de 3.000 millones de hectáreas potencialmente monitoreables. Hoy, las soluciones Pastech ya se utilizan en más de 13 provincias argentinas, en Uruguay y avanzan con vínculos estratégicos en Australia. En el país, más de 250.000 hectáreas están siendo gestionadas con esta tecnología.
Además del impacto productivo y económico, la medición del pasto se convierte en una herramienta ambiental clave. «Pasto bien monitoreado y bien manejado genera más biomasa, más forraje y se secuestra más carbono”, destaca Marino. En un contexto donde la ganadería enfrenta cuestionamientos ambientales, la gestión inteligente del pasto aparece como parte de la solución.
“Lo más importante es que generamos datos para generar más datos”, concluye Marino. En la ganadería del futuro, medir el pasto deja de ser una opción para convertirse en una condición básica de competitividad.
Por Fernanda Bireni para Valor Agregado Agro


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