“Hay un clima de mucho optimismo, casi desenfrenado, con la idea de que no hay carne en el mundo y que los precios van a seguir subiendo. Yo creo que eso es valedero, pero también hay que pensar que alguien compra este producto y lo va a comprar hasta cierto punto”, señaló De Achával, quien alertó que en algún momento el mercado “se nivela”.
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El empresario advirtió sobre la competencia creciente de otras fuentes de proteína. “Tenemos proteínas alternativas muy buenas, eficientes, sanas y con un marketing excelente, aceptadas en muchas partes del mundo. Entonces, cuanto más sube el precio de la carne, más cauto soy”, sostuvo.
Para el titular de Inversora Juramento, el escenario actual no habilita decisiones especulativas sino todo lo contrario.
“Ya no es momento de decir ‘comprá porque el año que viene va a valer tres veces más’. Al revés: no compro, aumento productividad. El secreto está en producir más y mejor con lo que tengo”, remarcó. En ese marco, definió a la ganadería como un negocio integral. “La producción no es solo productiva, es financiera y económica. Todo termina en la billetera”, resumió.
De Achával reconoció que el criador venía retrasado en términos de rentabilidad y celebró la mejora actual. “Bienvenida sea esta buena rentabilidad y ojalá le dure, porque eso va a hacer que el sistema sea más eficiente”, afirmó. Sin embargo, fue contundente al describir una de las principales falencias estructurales del país: “La productividad de la vaca de cría en Argentina es mala. Producimos pocos terneros y de poco kilaje”.
Comparando con Estados Unidos, destacó que Argentina aún tiene un amplio margen de mejora. “Tenemos dos oportunidades que otros países ya no tienen: aumentar kilos por animal y mejorar el peso de faena”, explicó. No obstante, apuntó directamente contra la informalidad como uno de los principales frenos al desarrollo. “Una de las razones por las cuales tenemos pesos de faena bajos es la informalidad y el sistema de media res. Hoy la informalidad termina siendo más rentable que la profesionalidad. Es una locura”, subrayó.
Según De Achával, avanzar hacia un esquema moderno de comercialización es clave. “Necesitamos un producto sano, con cadena de frío, que se pueda comprar un lunes y consumir el viernes. El sistema de venta al vacío permitiría ordenar la oferta, ampliar la gama comercial y mejorar tanto la experiencia del consumidor como la del carnicero”, explicó. En esa línea, insistió en que el debate sobre el troceo es inevitable. “No invento nada. Los países que venden carne a mejor precio, exportan más y tienen más mercados abiertos trabajan con este modelo. Hay un solo producto y después se porciona según la demanda”, afirmó.
Otro de los puntos centrales fue la ausencia de tipificación en la Argentina. “No sabemos qué carne producimos. Decimos que tenemos carne buena, pero no lo sabemos con certeza. Tal vez sea excelente, pero no está tipificada”, cuestionó.
Consultado sobre el presente de Inversora Juramento, De Achával repasó el perfil federal del grupo, propiedad de la familia Brito, con fuerte presencia productiva en el norte del país. “Tenemos más de 30.000 hectáreas agrícolas, más de 86.000 cabezas de ganado y un frigorífico en el norte de Salta, cerca de Orán y Pichanal, donde se están invirtiendo más de 17 millones de dólares”, detalló.
La compañía trabaja principalmente con razas Brangus y Braford, adaptadas al ambiente del norte argentino. “Salta tiene condiciones de temperatura, hábitat y producción de granos que funcionan muy bien, además de un mercado local que demanda carne de calidad”, explicó.
Finalmente, De Achával dejó una reflexión que atravesó toda la charla: “Necesitamos poner el foco en empresas argentinas con visión federal, generar trabajo para los jóvenes y apostar a un modelo productivo moderno y transparente. Esa es la Argentina que queremos”.


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