“El balance es positivo, hemos crecido mucho en lo comercial, sumamos producto y estamos a punto de inaugurar una nueva sucursal”, explicó Marcelo Tobaldo, gerente de la firma, en diálogo con Valor Agregado Agro. La nueva unidad ya está operativa y, si bien la inauguración formal quedará para principios del próximo año, el proyecto marca un paso clave en la consolidación regional del concesionario.
Más allá del balance comercial, la entrevista dejó una mirada crítica y profunda sobre el presente y futuro del maní en Argentina, planteada por José Cerutti, titular de CYS Agro y referente de Amadas en el país. “El maní no se puede medir de diciembre a diciembre, se mide de agosto a agosto. Y hoy ya estamos pensando en el 2027”, explicó Cerutti, al describir la lógica del negocio. En ese marco, advirtió que el ciclo 2025/26 será muy bajo en ventas, producto de una combinación de factores estructurales y coyunturales.Pero el dato más fuerte llegó al analizar la estructura productiva del sector:“Productores quedan muy pocos, cinco o seis por ciento. El resto hoy son empresas, contratistas o socios”, afirmó Cerutti, marcando una transformación profunda del modelo manisero argentino.
Según explicó, el sistema cada vez más verticalizado hace que las empresas concentren superficie y decisiones de inversión, mientras que el productor tradicional pierde protagonismo. “El maní no es un deporte, tiene que ser rentable. Si no mejora mi patrimonio o mi equipo, no lo hago”, remarcó.
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Por su parte, Marcelo Tobaldo destacó además la expansión del grupo en repuestos y servicios, especialmente vinculados a Jacto y al crecimiento del maní hacia nuevas zonas productivas, como Buenos Aires y Santa Fe, lo que permitió sumar clientes y fortalecer el vínculo comercial con distintos perfiles de productores.
El negocio del maní: menos productores y más Tecnología, inversión y un riesgo de estancamiento
En ese contexto, Cerutti alertó sobre una señal preocupante: “Hoy el único que invirtió es el productor; las empresas prácticamente no están invirtiendo en tecnología”, sostuvo, al referirse a maquinaria y equipos de cosecha. Para el empresario, este escenario puede derivar en un proceso de des tecnologización, no por falta de herramientas, sino por decisiones de inversión que priorizan el corto plazo.
“Seguimos pensando que en 90 días podemos cosechar el maní, cuando deberíamos bajar esos tiempos”, señaló.
Estados Unidos como espejo
La comparación con Estados Unidos apareció como un punto clave de la entrevista. Tras una gira técnica junto a clientes argentinos, desde CYS Agro observaron un modelo completamente distinto, basado en velocidad de cosecha, riego y fuerte inversión en capital. “Allá el 90% de los campos tiene riego. La inversión que hacen en la tierra después se recupera en volumen”, explicó Tobaldo. Esa lógica, según coincidieron ambos, podría permitir duplicar la producción en Argentina si se adopta de manera integral en Argentina.








