Es raro que en Argentina se tenga que hablar de “lechería y asociarlo con buen momento”. Osea, lo que debería ser una normalidad en este país es una anormalidad. Desde el año 2006, parte del gobierno e Néstor Kirchner, la lechería era sinónimo de pérdidas, cierres de tambos, etc. En el recuerdo colectivo de la zona de Río Cuarto está cuando la Rural local obsequió 10 mil litros de leche en 2009 para poner de manifiesto los 10 mil tambos que se habían cerrado. Por ello, creemos que este 2025 va a quedar en la historia, ya que hace “20 años” no podíamos asociar los dos términos que hacen rentable a una de las actividades emblemas de este país.
Retomando la nota, en diálogo con Valor Agregado Agro, Felippa remarcó que la actividad debe analizarse con una mirada dinámica y de largo plazo: “Cuando uno analiza a nuestro sector nunca hay que mirarlo como una foto, sino como una película”, dijo el empresario.
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Un 2025 con números favorables
Según explicó, el año dejó señales positivas en los principales indicadores del sector.
“Si miramos la foto de lo que fue 2025, con un crecimiento importante en la producción primaria, una recuperación del consumo —aunque todavía parcial— y un aumento de las exportaciones tanto en volumen como en dólares, los indicadores son positivos”, señaló. Sin embargo, aclaró que el análisis cambia cuando se proyecta el escenario hacia adelante.
Más producción no es el problema
Felippa fue claro al explicar que el crecimiento productivo no debe interpretarse como algo negativo en sí mismo. “La producción va a seguir creciendo, y no es que eso tenga que ser malo porque crece la producción”, afirmó. El punto crítico, según detalló, es el contexto en el que se da ese crecimiento. “El problema es que crece en un escenario donde los precios internacionales no encuentran un piso, especialmente en el principal producto de exportación de la Argentina, que es la leche en polvo”, explicó.
Mercado interno
A todo esto se suma un mercado interno que todavía no termina de consolidarse: “Si bien en 2025 el consumo creció respecto de 2024, ese aumento todavía no alcanza a compensar completamente la caída del año anterior”, dijo a Valor Agregado Agro.
Costos, precios y la mirada del tambero
Felippa habló desde su doble rol como dirigente industrial y productor primario. “Además de estar al frente de una cámara de la industria láctea, soy productor tambero, así que esto lo vivo en carne propia”, sostuvo.
En relación con el precio de la leche, reconoció que su evolución quedó por debajo de la inflación durante 2025, aunque pidió poner el dato en contexto histórico. “En 2024 la materia prima había aumentado muy por encima de la inflación. La relación que se dio entre 2024 y parte de 2025 no existió nunca”, explicó.
Tradicionalmente, indicó, el valor de la leche se mide en función de insumos clave: “Históricamente, por cada litro de leche se podían comprar dos kilos de maíz y un kilo de soja. Esa relación hoy ya no existe”, remarcó.
Competitividad más allá del tipo de cambio
Felippa insistió en la necesidad de avanzar en una agenda de competitividad para toda la cadena láctea. “Tenemos que trabajar como cadena en una agenda de competitividad basada en variables genuinas y no solamente en variables externas como el tipo de cambio”, afirmó. Si bien reconoció la importancia de la variable cambiaria, advirtió sobre los riesgos de apoyarse exclusivamente en ella. “Si basamos la competitividad únicamente en un tipo de cambio extremadamente alto, vamos a cometer los mismos errores del pasado”, sostuvo.
Además, señaló que los procesos de estabilización macroeconómica dejan al descubierto ineficiencias estructurales. “Con una inflación más baja quedan expuestas muchas ineficiencias, tanto en la industria como en la producción primaria”, dijo a Valor Agregado Agro.
Impuestos y costos internos
Entre los factores que afectan la competitividad del sector, Felippa destacó la carga impositiva y los costos logísticos. En ese sentido, reveló datos de un estudio encargado por el CIL:“En los productos lácteos de exportación, el componente impositivo está entre el 6,4% y el 7,2%. En el mercado interno, en cambio, ronda el 40%”, detalló. Además, subrayó que una parte sustancial de esa carga corresponde a los estados subnacionales (municipios provincias). “Aproximadamente la mitad de ese componente impositivo está en provincias y municipios”, precisó.
Mirada de largo plazo
Finalmente, Felippa remarcó que, más allá de la coyuntura, la lechería enfrenta una oportunidad estructural a nivel global. “Hacia 2050 se estima que la demanda mundial de leche va a crecer en más de 20.000 millones de litros, lo que abre una gran oportunidad para los países que puedan producir de manera eficiente”, concluyó.
Foto: Diario Perfil









