El sur de la provincia de Córdoba transita una campaña agrícola marcada por la falta de agua y por realidades muy contrastantes dentro de un mismo departamento. Así lo describe el ingeniero agrónomo y asesor privado Guillermo Rivetti, al analizar el estado de los cultivos en el departamento General Roca, donde la sequía empieza a dejar huellas visibles en maíz, soja y girasol.
“En general se está sintiendo la falta de agua en todo el departamento, pero hay dos situaciones bastante diferentes”, explica Rivetti. Por un lado, el corredor más austral, sobre la ruta 26 —que abarca localidades como Buchardo, Italó, Huinca Renancó y Villa Huidobro— presenta una condición hídrica relativamente mejor. Allí, los maíces tempranos “están de buenos a muy buenos, aunque se han deteriorado en los últimos días”, mientras que la soja y el maíz tardío, recientemente implantados, “están muy bien”. En esa misma zona, el girasol en período reproductivo también muestra lotes “de buenos a muy buenos”.
El panorama cambia de manera significativa hacia el norte del departamento, en el corredor de la ruta 27, que incluye a Jovita, Mattaldi, Nicolás Bruzone, Villa Valeria y Villa Sarmiento. “Los maíces tempranos la están pasando muy mal”, advierte Rivetti, y agrega que en muchos casos “ya han perdido entre el 50 y el 60% de su producción”. Incluso, reconoce que “puede haber algún lote perdido en su totalidad”, mientras que otros apenas alcanzarán rendimientos del 60% de lo originalmente estimado.
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En cuanto a los cultivos tardíos, el diagnóstico es más cauteloso. “La soja y el maíz tardío están soportando bastante bien la sequía a fuerza de tener agua en los perfiles”, señala el técnico, especialmente en aquellos campos con buen manejo agronómico, rotaciones, cultivos de servicio y siembra directa. Sin embargo, aclara que el estrés ya se hace sentir: “Tienen una tasa de crecimiento limitada, están sufriendo, pero todavía están salvables, siempre y cuando comience a llover en los próximos días”.
El girasol, en tanto, muestra una situación más heterogénea en el norte del departamento, con lotes que van de buenos a muy buenos y otros de regulares a buenos.
“Lotes perdidos prácticamente no hay, pero lo que parecía ser cuando largamos la campaña no es lo que se vino dando”, resume Rivetti.
Las lluvias recientes trajeron apenas un alivio momentáneo. “Hoy, 6 de enero, llovieron entre 6 y 10 milímetros en todo el departamento. Es un alivio, pero absolutamente insuficiente”, remarca. En pleno enero, con altas temperaturas y máxima demanda hídrica, el diagnóstico es claro: “Necesitamos una lluvia para recomponer de 50, 60 u 80 milímetros que verdaderamente recomponga el perfil y los cultivos”.
El período crítico que se avecina genera especial preocupación. “La mayor superficie, que es soja y maíz tardío, va a definir su rendimiento entre el 20 de enero y el 20 de febrero. Ahí es donde tenemos que tener cantidad de agua”, advierte Rivetti, y concluye con una frase contundente: “Desde el último llamado hasta ahora, la situación no mejoró en nada, sino que empeoró”.
Respecto al mayor uso de maíz temprano en la zona, el ingeniero aclara que no estuvo relacionado con la chicharrita. “La decisión tuvo que ver con un invierno muy atípico, con mucha lluvia y perfiles llenos. Teníamos capacidad de campo hasta dos metros”, explica. El problema fue que “la lluvia se cortó totalmente el 30 de noviembre”, y en muchas zonas diciembre dejó apenas 8 o 10 milímetros.
Finalmente, Rivetti destaca el crecimiento del girasol en el departamento como parte de una estrategia de diversificación. “Hoy hay girasol en todo General Roca, incluso en zonas donde no estaba hace diez años”, señala, impulsado por precios y por la necesidad de distribuir los períodos críticos de los cultivos para reducir riesgos frente a la sequía.
Por Fernanda Bireni para Valor Agregado Agro








