Con un cierre de año que confirma altos niveles de actividad, la industria frigorífica argentina se encamina a 2026 con expectativas moderadas, márgenes ajustados y un escenario donde la eficiencia será clave. Así lo planteó Daniel Urcia, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), al analizar el desempeño del sector y los desafíos que vienen.
Según los datos consolidados, la faena bovina de 2025 cerrará en 13.584.741 cabezas, un volumen que permite calificar al año como positivo en términos de actividad. “Va a ser un año bueno en cuanto a actividad, y el nivel de precios que obtuvo la hacienda es lo que genera la perspectiva de un futuro promisorio para la ganadería”, señaló Urcia.
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En el caso de los porcinos, la tendencia continúa siendo de crecimiento sostenido. La faena cerrará en 8.515.529 cabezas, con una expansión cercana al 2% anual, consolidando al cerdo como un competidor cada vez más relevante dentro del mercado de proteínas animales.
Precios y consumo: competencia entre carnes
La dinámica de precios también deja señales claras para el inicio de 2026. Urcia anticipó que la recuperación de valores fue mucho más marcada en la carne vacuna que en el cerdo y las aves, una situación que podría generar ajustes en el corto plazo. “Yo veo un leve retroceso en precios de algo de hacienda y seguramente en carne en las carnicerías para este enero o febrero”, explicó.
Hacia adelante, no espera grandes aumentos si la economía mantiene el ritmo actual. Sin embargo, advirtió que la competencia entre carnes será cada vez más fuerte. “Va a estar muy acentuada la competencia con el pollo y con el cerdo porque hoy tienen precios muy competitivos”, sostuvo.
Este contexto pone presión sobre la carne vacuna en el mostrador, en un mercado doméstico que sigue siendo central para el negocio frigorífico.
Exportaciones: China, Europa y Estados Unidos
En materia de comercio exterior, el cierre de 2025 dejó varias novedades relevantes. Una de ellas fue la cuotificación dispuesta por China, principal destino de la carne argentina. Para Urcia, el impacto será acotado: “Es un tonelaje que me parece que a Argentina no le va a generar mayores problemas”.
Más expectativas genera el avance institucional del acuerdo Unión Europea–Mercosur, que recibió recientemente la autorización del Parlamento Europeo para su firma. Si bien su implementación llevará tiempo, el impacto potencial sobre el sector cárnico es significativo. “Para carnes hay un arancel que pasa a cero en lo que es cuota Hilton y además una cuota adicional”, destacó.
A esto se suma la posibilidad de avanzar con las 80.000 toneladas de cuota pendiente con Estados Unidos, anunciadas tanto por Donald Trump como por Javier Milei. La combinación de estos cupos configura un horizonte exportador interesante, aunque con matices.
Menos oferta y márgenes ajustados
Pese a este marco de oportunidades, Urcia anticipó que el volumen exportado podría ser levemente inferior en 2026. La razón es estructural: la necesidad de recomponer el stock ganadero. “Eso necesariamente te va a sacar un poco de oferta de carne vacuna del mercado”, explicó.
Este escenario impactará directamente en la rentabilidad de los frigoríficos. “La situación va a ser muy complicada, con precios en tensión y sin grandes márgenes”, advirtió. En ese contexto, la gestión se vuelve determinante: “Hay que ser muy eficiente y estar muy pendiente de los números, de la cobranza y de los costos para no entrar en problemas”.
Un punto especialmente sensible será el control de la competencia desleal. “Cuando los márgenes son muy exiguos, la competencia desleal te puede llevar a la bancarrota”, alertó el titular de FIFRA, remarcando la necesidad de controles efectivos y reglas claras.
Un año exigente, pero con horizonte positivo
De cara a 2026, Urcia sintetiza un escenario desafiante pero con bases sólidas. “Va a ser un año difícil, pero con perspectivas de que nos vamos encaminando en un crecimiento de la ganadería y con un mundo demandante de carnes, al igual que el mercado doméstico”, concluyó.
En ese equilibrio entre exigencia y oportunidad, la industria frigorífica argentina jugará un rol clave, con el desafío de sostener competitividad, cuidar márgenes y prepararse para un ciclo ganadero que, lentamente, vuelve a mostrar señales de expansión.









