Aunque los dólares liberados por el blanqueo generan expectativas, las inmobiliarias rurales advierten que el impacto en el mercado de campos será moderado. La suba de precios, la limitada oferta y el menor volumen de capitales disponibles explican la prudencia de los operadores.
Las inmobiliarias rurales observan con expectativa, pero también con cautela, el posible ingreso al mercado de parte de los dólares liberados tras el blanqueo de capitales. Según datos de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR) de noviembre alcanzó los 50,57 puntos, en una escala cuyo máximo es 100, lo que refleja un mercado en estado “expectante”.
El informe señala que el sector está atento a eventuales cambios favorables en la legislación impositiva y laboral, y destaca además una retracción en la oferta de nuevos campos. Este escenario marca el inicio de una etapa de consultas por parte de potenciales inversores que buscan canalizar fondos que permanecían inmovilizados en las Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA), provenientes del blanqueo de 2024, que sumó cerca de US$20.000 millones y quedó de libre disponibilidad desde comienzos de 2026.
Abel Real, presidente de la CAIR, explicó que existe expectativa de que parte de esos fondos “puedan dar un impulso a las operaciones”, aunque aclaró que la dinámica sigue siendo prudente. La mayor demanda se concentra en campos agrícolas, donde la oferta es escasa, seguidos por los campos mixtos. También se observa un mayor interés por campos ganaderos en zonas marginales, que hasta hace poco tenían muy poca demanda.
Real destacó que 2024 fue un año de expectativa y que 2025 mostró más movimiento, aunque advirtió que “cuesta que los compradores convaliden los precios que piden los vendedores”, lo que sigue limitando el cierre de operaciones.
En la misma línea, Federico Nordheimer, CEO de Nordheimer Campos y Estancias, señaló que los montos ingresados en este blanqueo son menores que en el proceso realizado durante el gobierno de Mauricio Macri. Por ese motivo, parte de la demanda podría orientarse más hacia chacras o inmuebles urbanos que hacia grandes extensiones rurales. Además, recordó que en el blanqueo anterior muchos inversores terminaron eligiendo alternativas financieras antes que la compra de campos.
El contexto actual muestra precios en alza y mejores perspectivas, aunque con márgenes productivos cada vez más ajustados. Sin embargo, algunos inversores comienzan a anticiparse, apostando a una mejora gradual del escenario económico.
En el segmento ganadero, el atractivo es mayor. El consultor Víctor Tonelli remarcó que la actividad presenta una relación muy favorable entre precios y costos, con rentabilidades superiores a las históricas. A esto se suma un escenario internacional positivo, con una demanda global en crecimiento, la eliminación de restricciones a las exportaciones, el fortalecimiento del vínculo comercial con China, el acuerdo pendiente con Estados Unidos por 80.000 toneladas adicionales y el avance del tratado Mercosur–Unión Europea, que reduciría el arancel de la Cuota Hilton del 20% al 0%.
Además, el inicio de un ciclo de retención para recomponer stocks ganaderos en la Argentina reduciría la oferta durante al menos dos años, lo que contribuiría a sostener precios firmes y reforzar el atractivo de las inversiones en campos ganaderos.
Así, el mercado inmobiliario rural se mueve entre expectativas positivas de mediano plazo y una cautela marcada en el corto, condicionada por la brecha entre precios pretendidos y valores que los compradores están dispuestos a convalidar.


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