Así lo explicó el ingeniero agrónomo Francisco “Pancho” Demarchi, titular de Seminare, Nidera Río Cuarto-Adelia María y productor agropecuario, durante una recorrida a campo en un lote implantado con Nidera NS7921 Víptera 3 CL, sembrado el 3 de octubre. “El cultivo viene de un lote que históricamente tuvo mucha hacienda. Durante el invierno se hizo una labranza vertical con paratill para descompactar, lo que permitió acumular el agua de las lluvias invernales, algo poco frecuente en esta zona, pero que esta vez se dio”, explicó Demarchi.
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Según detalló el técnico, al momento de la siembra el perfil del suelo se encontraba completamente cargado de humedad. “Las lluvias de invierno y parte de la primavera acompañaron, y aunque los pronósticos hablaban de un verano normal o levemente por debajo del promedio, la realidad fue más dura: tuvimos entre 15 y 30 días sin lluvias en momentos críticos”, señaló.
Aun así, el lote cerró el año con 50 milímetros por encima del promedio zonal, agua que fue determinante para sostener el cultivo durante noviembre y diciembre, cuando las precipitaciones estuvieron muy por debajo de lo esperado. “Esa reserva de agua fue la que permitió que el cultivo floreciera y comenzara el llenado de granos en plena ola de calor y prácticamente sin precipitaciones”, remarcó.
Demarchi aclaró que el cultivo no estuvo exento de estrés. “Se nota en las hojas inferiores secas, señales de que la planta sufrió. Pero logró sostener el rinde gracias al manejo y a la lluvia que llegó después”, explicó. Con una densidad cercana a las 62.000–63.000 plantas por hectárea y espigas que rondan los 130 gramos, el potencial productivo se mantiene firme.
“Estamos hablando de un cultivo logrado, no de bajo rinde. Si las condiciones siguen normales, podemos aspirar tranquilamente a 8.500 o 9.000 kilos”, afirmó.
El ingeniero destacó especialmente el rol de la industria semillera. “Esto, 20 o 30 años atrás, no lo veíamos. Hoy la combinación de siembra directa, manejo fitosanitario y genética permite que un cultivo atraviese su momento crítico y llegue a este estado”, sostuvo.

El material Víptera 3 CL (Clearfield) mostró además una excelente sanidad de espiga. “No hay daño de insectos. La punta más chica que vemos es producto de la reabsorción por falta de recursos en un momento, no por ataque. Estamos hablando de espigas de 14 a 16 hileras y casi 40 granos por hilera”, detalló.
A esto se suma la tecnología Clearfield (CL), que aporta un plus en el manejo de gramíneas y malezas difíciles, junto con tolerancia a glifosato, glufosinato y protección contra insectos.
En cuanto a la estrategia de fechas de siembra, Demarchi explicó que en el centro-sur de Córdoba la tendencia venía siendo mayoritariamente a maíces tardíos. “En los últimos años estábamos en un 80% tardío y solo un 20% temprano. Esta campaña, con perfiles llenos, el maíz temprano llegó al 30 o 35%, incluso 40% en algunos lugares”, indicó. Y concluyó: “Este maíz temprano defendió muy bien una condición adversa. Nos muestra que hay nichos, lotes y ambientes donde sigue siendo una gran opción. Ver este cultivo hoy, después de lo que fue el verano, realmente es fantástico y le da tranquilidad al productor”.


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