La campaña estival 2025/26 atraviesa uno de sus momentos más sensibles. Con el período crítico en pleno desarrollo para varios cultivos, enero combinó altas temperaturas y lluvias irregulares, configurando un escenario de fuerte estrés hídrico y térmico tanto en Córdoba como en La Pampa.
Según el último informe del Departamento de Información Agronómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), el mes estuvo marcado por un contraste pronunciado entre zonas y fechas de siembra, profundizando la heterogeneidad productiva.
Agostina Seco, analista del Departamento, explicó que “en La Pampa, la siembra estival finalizó en la primera quincena de enero, y la campaña avanza con fuerte contraste entre zonas y fechas de siembra”. Este comportamiento dispar responde, en buena medida, a la distribución desigual de las precipitaciones y al impacto del calor durante gran parte del mes.
“El calor y la escasez de lluvias durante gran parte del mes intensificaron el estrés hídrico y térmico, y deterioraron el estado general de los cultivos respecto del mes anterior”, detalló Seco. El impacto fue particularmente sensible en los cultivos que transitaban su período crítico, etapa clave para la definición del rendimiento.
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Los mayores efectos se observaron en maíz temprano y girasol. “Los mayores impactos se concentraron en maíz temprano y girasol, en pleno período crítico”, indicó la analista. En el caso del cereal, la situación fue dispar pero con focos de fuerte afectación: “En maíz temprano hubo lotes muy afectados y, en algunos casos, con destino forrajero”.
Este dato no es menor. El cambio de destino productivo refleja pérdidas de potencial que difícilmente puedan revertirse, especialmente cuando el cultivo atraviesa floración y llenado de granos bajo condiciones adversas.
En girasol, el comportamiento también mostró diferencias según fecha de implantación y ambiente. “En girasol, los planteos tempranos son los más comprometidos, mientras que en ambientes de mayor potencial se observan mejores respuestas”, sostuvo Seco. La capacidad de retención de agua de los suelos y las lluvias oportunas marcaron la diferencia entre lotes.
El mapa de lluvias en Córdoba
El reporte mensual de precipitaciones de enero elaborado por la BCCBA confirma el carácter heterogéneo de las lluvias en Córdoba. El primer mes del año dejó mejores acumulados en el norte y sur provincial, registros moderados en la zona central y humedad ajustada en el sudeste.
Esta distribución desigual explica, en parte, el mosaico productivo que hoy exhiben los cultivos estivales. Mientras algunas áreas lograron sostener reservas adecuadas en el perfil, otras quedaron condicionadas en momentos decisivos del ciclo.
Hacia el cierre del relevamiento, las lluvias comenzaron a generalizarse. “Hacia el cierre del mes, las precipitaciones más generalizadas mejoraron el agua útil en el perfil, aunque de manera parcial y desigual”, señaló Seco.
El alivio, sin embargo, no fue homogéneo ni suficiente para revertir completamente los daños ya consolidados en lotes más afectados.
Un período crítico bajo presión
Con la campaña aún en desarrollo, el foco está puesto en la evolución de las reservas hídricas y en el comportamiento climático de las próximas semanas. La combinación de calor intenso y lluvias irregulares dejó en evidencia la vulnerabilidad de los cultivos en su etapa más determinante.
El escenario actual muestra una campaña marcada por contrastes: desde lotes que lograron sostener su potencial hasta otros que resignaron rendimiento e incluso destino productivo. En este contexto, el clima de febrero será clave para definir cuánto del potencial inicial podrá finalmente concretarse.


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