La experiencia fue impulsada por el equipo regional y permitió mostrar en tiempo real la respuesta de un lote de maíz tratado con fungicida dentro del Programa Garantía Fungicidas. “El campo te da situaciones que hay que mostrar en el momento. Reunir gente con poca anticipación es complejo, por eso organizamos este streaming en menos de una semana para que los productores puedan ver lo que está pasando sin moverse de su casa”, explicó Nicolás Scandolo, de Bayer.
Mirá o escuchá la nota
Programa Garantía Fungicidas: respaldo productivo y económico
El eje técnico de la jornada fue la aplicación de CryptoX Pro, más aceite, bajo el Programa Garantía Fungicidas. La propuesta permite aplicar hasta 500 hectáreas bajo garantía, dejando una franja testigo sin tratar. Si la diferencia supera los 210 kilos por hectárea a favor del lote tratado, la inversión cubre su costo. Si no alcanza ese umbral, Bayer devuelve el valor del producto mediante nota de crédito. “Es un programa novedoso que busca estimular el uso de fungicidas en maíz. A nivel país el uso ronda apenas el 8%, y en esta región es aún menor. Estamos convencidos de que la respuesta productiva existe”, señaló Scandolo.
Agricultura por ambientes y ajuste fino del paquete tecnológico
El lote pertenece al establecimiento agropecuario que conduce Danilo Allemandi, donde trabajan unas 700 hectáreas bajo esquema de alquiler y manejo por ambientes. “Venimos trabajando con ambientación y dosis variables. Implantamos híbridos DK72-10, según el potencial de cada lote y ajustamos siembra y refertilización bajo prescripción. Este año decidimos sumar fungicida apuntando principalmente a roya”, explicó Allemandi durante la recorrida.
Roya
La roya es una enfermedad recurrente en la zona. Si bien en campañas anteriores realizaron aplicaciones preventivas, esta vez el objetivo fue medir con precisión la respuesta económica real. “Se dieron condiciones ambientales para que el cultivo exprese alto potencial. Observamos diferencias en la sintomatología entre el tratado y el testigo. Ahora seguimos monitoreando hasta cosecha para confirmar el resultado final”, agregó el productor.
Monitoreo, decisión técnica y presencia de enfermedad
El Ing. Gabriel Lupano, de FOCSSED, explicó que la decisión de aplicar no fue automática, sino basada en monitoreo.
“Para participar del programa tiene que estar presente la enfermedad. El ingeniero del campo detectó roya, visitamos el lote y decidimos avanzar con la aplicación. Hoy vemos un buen control”, sostuvo. Además, Lupano aclaró que el fungicida no es una receta fija. “En otras zonas del sur hubo menor incidencia y no se recomendó aplicar. Depende del ambiente, la humedad y la presión sanitaria. No es aplicar por aplicar, es aplicar con criterio técnico.”
Un esquema ganar-ganar
Desde el Centro InnoBa Focssed, remarcaron que este tipo de programas reduce el riesgo del productor y facilita la adopción. “Si la respuesta no supera los 210 kilos, el productor recupera el valor del producto en crédito para otras compras de la compañía. Eso baja la barrera de decisión”, explicaron.
Cabe aclarar que en el lote mostrado en Alpa Corral, las lluvias acompañaron y el potencial productivo es alto, lo que genera expectativas positivas de rendimiento.
La jornada dejó en evidencia que el monitoreo, la agricultura por ambientes y herramientas comerciales de respaldo pueden convertirse en un fuerte incentivo para aumentar el uso de fungicidas en maíz en regiones donde su adopción aún es baja.








