En medio del debate sobre el régimen de propiedad intelectual en semillas, la Mesa de Enlace presentaría este martes en Expoagro una propuesta al secretario de Agricultura Sergio Iraeta> para fijar la posición del sector frente a la posibilidad de avanzar hacia el convenio UPOV 91.
La iniciativa surgiría en un contexto donde volvió a instalarse la discusión sobre el sistema de propiedad intelectual en semillas, luego de que el presidente Javier Milei planteara en su discurso ante el Congreso que Argentina podría alcanzar los 300 millones de toneladas de producción de granos, pero que para lograrlo sería necesario fortalecer los derechos de propiedad para los innovadores en genética vegetal.
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Ese planteo encendió alertas dentro del sector productivo, especialmente ante la posibilidad de que el país avance hacia UPOV 91, una versión más restrictiva del convenio internacional que regula los derechos de obtentores de nuevas variedades vegetales.
Según explicó Pablo Ginestet, secretario de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), la propuesta que prepararían las entidades rurales buscaría dejar en claro que el campo está dispuesto a discutir mejoras en el sistema de semillas, pero sin avanzar hacia ese esquema.
“Entiendo que los cuatro presidentes de la Mesa de Enlace le van a presentar una propuesta al secretario de Agricultura para decirle que UPOV 91 es un límite que no estamos dispuestos a cruzar”, señaló el dirigente en declaraciones radiales del programa «Casado con el Campo» por AM570 Belgrano.
Qué es UPOV y por qué genera debate
La discusión gira en torno al Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), un organismo internacional que establece reglas sobre la propiedad intelectual en semillas.
Argentina actualmente se rige por el convenio UPOV 78, que reconoce derechos a los obtentores de nuevas variedades, pero al mismo tiempo permite prácticas tradicionales de la agricultura como el uso propio de semillas por parte de los productores. UPOV 91, en cambio, introduce reglas más estrictas. Entre otros aspectos, limita la posibilidad de guardar semilla para volver a sembrarla y extiende los derechos de propiedad intelectual de los obtentores más allá de la semilla.
“En UPOV 91 hay muchos límites al uso propio y además se necesita autorización expresa del obtentor para poder hacerlo”, explicó Ginestet. Además, el alcance de esos derechos podría extenderse hasta la producción obtenida con esa semilla. “Antes todos los derechos terminaban en la semilla. Con UPOV 91 se pueden extender incluso al producido de la cosecha”, advirtió.
Esto implicaría que las empresas obtentoras podrían reclamar regalías o compensaciones en distintas etapas de la cadena comercial, incluso cuando el grano ya está comercializado.
El eje del conflicto: el uso propio
Uno de los puntos más sensibles para los productores es el uso propio, una práctica histórica en la agricultura argentina que permite reservar parte de la cosecha para volver a sembrarla en la campaña siguiente.
Según explicó Ginestet, esa práctica forma parte del funcionamiento habitual del sistema productivo local. “El productor siempre pudo guardar parte de la semilla para volver a sembrar en su campo”, sostuvo. No obstante, reconoció que el sector también discute la necesidad de actualizar el esquema para reconocer de alguna forma la propiedad intelectual de los obtentores.
“Hoy el productor entiende que algo de la tecnología tiene que pagar. La discusión es cómo pagar, cuánto pagar y bajo qué sistema”, señaló. En ese sentido, la propuesta que se presentaría al Gobierno buscaría encontrar un equilibrio entre el reconocimiento de los derechos de innovación y la continuidad del uso propio.
Comparaciones internacionales
Durante el debate también suelen aparecer comparaciones con otros grandes productores agrícolas. Ginestet señaló que Estados Unidos tiene un esquema más restrictivo, donde en algunos cultivos los productores deben comprar semilla todos los años. Sin embargo, advirtió que el contexto productivo es distinto porque ese país cuenta con sistemas de subsidios agrícolas.
En cambio, destacó que Brasil, principal competidor regional de Argentina, funciona bajo el esquema UPOV 78 y aun así logró expandir fuertemente su producción agrícola en las últimas décadas. “Brasil duplicó su producción de soja y no tiene UPOV 91”, afirmó.
El mensaje al Gobierno
Si finalmente se concreta la presentación en Expoagro, la propuesta de la Mesa de Enlace buscaría enviar una señal clara al Gobierno nacional. Según adelantó Ginestet, el sector productivo estaría dispuesto a discutir cambios en la legislación vigente y avanzar en mecanismos que reconozcan la propiedad intelectual de las semillas. Pero también advertiría que avanzar hacia UPOV 91 sería considerado un límite por parte de los productores.
El tema promete instalarse como uno de los debates centrales dentro de la agenda agropecuaria, en un momento donde el Gobierno busca impulsar políticas que permitan aumentar la producción agrícola del país en los próximos años.
Nota gentileza Armando Zabala









