En un contexto donde los desafíos productivos son cada vez más complejos, el ingeniero Luciano Gastaldi decidió ir un paso más allá y transformar un lote en un verdadero laboratorio a cielo abierto. “La idea de esto fue generar un campo de desarrollo, de innovación, porque veíamos que nuestra producción a gran escala tenía algunas falencias”, dijo a Valor Agregado Agro.
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El proyecto, que se desarrolla junto a la Ing. Cecilia Cerliani y el ingeniero Rafael Naville, ocupa 22 hectáreas y cuenta con más de 270 parcelas donde se evalúan diferentes manejos en maní, soja, trigo y maíz. “Empezamos a cranear qué podíamos hacer para dar respuesta a todas las preguntas que tenemos en la parte productiva”, explicó Gastaldi.
Uno de los focos principales del ensayo es el manejo sanitario del maní, especialmente frente a enfermedades como la viruela. “Hoy tenemos dos problemas importantes en enfermedades en maní, y en el caso de la viruela no contamos con materiales resistentes”, advirtió. En ese sentido, el ensayo incluye más de 15 tratamientos con distintas moléculas para diseñar estrategias a futuro. “Tenemos que rotar los modos de acción, porque si aplicamos siempre lo mismo el hongo se va acostumbrando y genera resistencia. Hay que cuidar la molécula”, remarcó.
Otro de los puntos clave que surgió en la jornada fue el rol del rastrojo, históricamente considerado beneficioso para el suelo. Sin embargo, en el caso del maní puede transformarse en una fuente de inóculo para enfermedades como la viruela.
“El rastrojo puede ser un problema, pero se soluciona manejando el sistema. Si dejamos pasar cuatro años, ese inóculo baja muchísimo”, explicó Cecilia Cerliani. Además, advirtió sobre la importancia de evitar el “maní guacho y no hacer maní sobre maní”, ya que actúa como reservorio de enfermedades.
Para los especialistas, el eje no pasa por decisiones aisladas sino por pensar el sistema en su conjunto. “El manejo del suelo pasa a ser clave”. En esa línea, remarcaron la importancia del diagnóstico como punto de partida. “Es fundamental bajarse de la chata, caminar el lote, mirar el suelo, la planta… muchas veces perdimos esa costumbre”, indicaron Naville y Cerliani.
Consultados sobre la fertilización en maní, la respuesta fue clara: no hay recetas simples. “Tenemos que pensar en el sistema y en el largo plazo, no en un solo cultivo”, coincidieron los tres especialistas . Si bien los suelos bien nutridos muestran mejores resultados, el enfoque debe integrar genética, sanidad, fertilidad y manejo. “Ahí es donde se logra un buen cultivo”, concluyeron.


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