Llegamos al corazón productivo de Venado Tuerto, en el marco de la Jornada DONMARIO Más, y la postal de los lotes de soja impacta por su uniformidad y limpieza. Es, sin dudas, el fruto de una ingeniería de procesos que combina rotación intensiva, genética de punta y una sincronización casi quirúrgica entre la cosecha y la siembra.
En tal sentido, dialogamos con el multiplicador de DONMARIO y proveedor del establecimiento, el Ingeniero Ignacio Frías, y con el responsable del mismo, el ingeniero Carlos Covernton.
En este establecimiento, la apuesta por la tecnología Enlist de Don Mario (variedad 46E25) sobre un rastrojo de trigo Catalpa marca el ritmo de una campaña que, tras superar un enero crítico, promete rendimientos sólidos.
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La clave del éxito en este campo con un índice de productividad de 95 reside en no dar tregua al suelo ni a las malezas. «Hacemos una rotación al 50%, más intensiva de lo normal. Nunca renunciamos al 50% de maíz y el otro 50% se reparte entre soja de primera o el doble cultivo trigo/soja», explica el Ingeniero Covernton.
Esta estrategia no solo maximiza el volumen de producción a largo plazo, sino que actúa como una herramienta de control sanitario: «Al rotar todos los años, cambiamos los principios activos de los herbicidas y las fechas de siembra; así desorientamos a las malezas y el manejo se vuelve mucho más simple». En diciembre, mientras la cosechadora levantaba un trigo histórico de entre 75 y 80 quintales, la sembradora ingresaba detrás junto con la aplicación de preemergentes.
«Iba todo junto, se llevaba el trigo y se ponía la soja», relata el ingeniero. Aunque la falta de agua en enero mantuvo el cultivo «quieto», las lluvias de febrero permitieron una explosión fenológica. Si bien no se alcanzarán los 43 quintales de la campaña pasada, las expectativas para esta soja de segunda rondan los 35 quintales, mientras que la de primera se perfila para superar la barrera de los 5.000 kilos.
Desde la perspectiva del multiplicador, el foco está puesto en que esa genética de elite se exprese desde el primer segundo. «Para nosotros es fundamental el vigor, no solo el poder germinativo, para que las variedades expresen su máximo potencial desde el arranque», señala el ingeniero Ignacio Frías, distribuidor de DONMARIO, asesor del establecimiento.
La relación entre el multiplicador y el productor ha evolucionado hacia una asesoría integral donde la semilla deja de ser un commodity para transformarse en una «specialty» con valor agregado. Esta profesionalización del sector se traduce en una adopción creciente de sistemas como Sembrá Evolución y el uso de semilla fiscalizada con tratamiento profesional.
«Una vez que el productor prueba el curado profesional y la logística que le resuelve problemas, difícilmente vuelve a la semilla de uso propio curada en el campo»
En un escenario donde los márgenes se han ajustado por el aumento de costos, la eficiencia —garantizada por la trazabilidad, la legalidad y el soporte técnico de la red de DONMARIO se convierte en el diferencial necesario para sostener la rentabilidad en el tiempo.


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