Con una campaña récord de 110.000 bolsas fiscalizadas y una inversión para triplicar su capacidad operativa, el semillero de la familia Landa consolida un modelo de valor agregado. Genética de punta, tratamiento profesional en origen y el respaldo técnico del INTA definen una propuesta que busca eliminar el riesgo y maximizar el rendimiento del productor.
El encuentro, que reunió a productores, proveedores y clientes en las instalaciones de la firma en Mattaldi, sirvió como escenario para repasar los hitos de una campaña pasada calificada como «extraordinaria» y proyectar un crecimiento que no parece tener techo técnico.
El dato que resonó con fuerza fue el salto cuantitativo en la adopción de tecnología: 110.000 bolsas de semillas fiscalizadas destinadas a cubrir unas 80.000 hectáreas. Para el Ingeniero Mauro Lenardón, Gerente de Semillero Don Lorenzo, este éxito no es casualidad, sino el resultado de abrir la casa y mostrar el «paso a paso» de la calidad.
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«Es un día muy especial para nosotros; invitamos a amigos y clientes para mostrarles cómo trabajamos y cómo procesamos la semilla con la prelimpieza, la clasificadora y la densimétrica», explicó Lenardón, destacando la importancia del almacenamiento en galpones con regulación de temperatura mediante poliuretano expandido.
La evolución cultural del productor agropecuario fue otro de los ejes centrales de la charla. Según el Gerente, el cambio se nota en la demanda de servicios integrales: «El 95% de lo vendido salió con tratamiento demandado por el productor; se está cambiando la cultura de compra. Hoy brindamos un servicio que facilita mucho la siembra: la semilla se manda dos días antes directamente a la sembradora con el Tratamiento Profesional de Semillas (TPS), agregando valor con micronutrientes, cobalto, molibdeno y fungicidas premium».
Este enfoque no solo simplifica la logística del campo, sino que asegura una sembrabilidad superior y una tranquilidad que, en palabras del referente, es el mayor activo de la empresa:
«No hemos tenido un solo reclamo en nuestra historia como semillero».
En cuanto a la genética, la alianza con GDM sigue rindiendo frutos, especialmente en ciclos intermedios y largos que aportan estabilidad al sistema.
«Nuestras mayores ventas fueron con cuatro largos y cinco cortos. La variedad más demandada, de la que incluso nos faltó volumen por su novedad, fue la 46C25, un material que viene de Estados Unidos y ya supera a la 4620», detalló Lenardón, subrayando que la apuesta por el rendimiento viene acompañada de una infraestructura lista para escalar.
De hecho, la familia Landa ha invertido para alcanzar una capacidad operativa de procesamiento de 300.000 bolsas, respaldada por 8.500 hectáreas de producción propia que funcionan como una verdadera «fábrica» de genética a cielo abierto.
El cierre de la jornada estuvo marcado por el anuncio de la precampaña y la importancia de la información local. El ingeniero destacó el rol del INTA, que a través de la red RECSO, genera datos precisos para que el productor decida con argumentos sólidos.
«Estamos largando la precampaña con condiciones financieras muy competitivas y tasas en dólares muy accesibles para el año que viene. Además, sumamos un seguro de resiembra que cubre los primeros estadios ante granizo por ejemplo. Queremos que el productor se sienta tranquilo, use menos kilos por hectárea gracias al tamañado de la semilla y logre una mejor eficiencia»
Cada vez queda más claro, que el objetivo del sector es seguir transformando la calidad técnica en rentabilidad y cuidado del ambiente.








