Piersanti presentó en el país los equipos de la firma italiana ROC, especializada en agrupadores de hileras, conocidos internacionalmente como “mergers”.
La llegada de esta tecnología marca un punto de inflexión en el manejo de forraje conservado, especialmente en sistemas donde la calidad del material es determinante para la producción.
Según explicó Pablo Cattani, estos equipos suelen confundirse con los rastrillos tradicionales, pero cumplen una función completamente distinta. “El rastrillo mueve el forraje raspándolo contra el suelo. En cambio, el agrupador lo levanta y lo transporta sin contaminarlo”, detalló.
Calidad de forraje: el diferencial clave
La principal ventaja de los equipos ROC está en su sistema de trabajo. A través de un recolector, el forraje es levantado del suelo y trasladado mediante una cinta tipo draper hacia la hilera definida por el operador.
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Este proceso evita uno de los problemas más comunes en la confección de heno o silaje: la incorporación de tierra y cenizas al material. “Al no haber contacto agresivo con el suelo, la calidad del forraje mejora significativamente”, explicó Cattani.
El impacto es directo tanto en silaje como en henificación, donde la calidad del alimento incide de manera directa en la performance animal.
Versatilidad y velocidad operativa
Otro de los puntos destacados es la versatilidad. Los mergers permiten trabajar con distintas configuraciones: juntar dos o tres hileras en una sola, reorganizar una hilera existente o adaptarse a diferentes condiciones de cultivo.
Además, presentan un amplio rango de velocidad de trabajo, lo que permite cubrir grandes superficies en menos tiempo. Esto resulta especialmente valioso en ventanas climáticas ajustadas, donde cada hora cuenta para asegurar la calidad del forraje.
“Se puede trabajar tanto con material seco como húmedo, incluso en condiciones para silaje, manteniendo siempre un estándar alto de calidad”, agregó.
Adaptado a la realidad productiva local
Uno de los aspectos más relevantes para el productor argentino es la accesibilidad en términos de potencia requerida. A diferencia de otros implementos de alta tecnología, los equipos ROC pueden operar con tractores de media potencia.
“Con 90 a 100 HP se aprovecha al máximo la capacidad del equipo”, explicó Cattani. Esto los posiciona como una herramienta viable para una amplia base de productores, especialmente en sistemas ganaderos donde no predominan los tractores de gran porte.
El requerimiento técnico incluye un tractor con toma de fuerza de 1000 RPM y sistema de tres puntos, condiciones que hoy están ampliamente difundidas en el parque de maquinaria local.
Primeros pasos en Argentina
La presentación en Expoagro marcó el desembarco formal de la tecnología en el país. Según adelantaron desde Piersanti, ya se están organizando demostraciones a campo para mostrar el funcionamiento en condiciones reales.
Este tipo de instancias será clave para acelerar la adopción, en un segmento donde la incorporación tecnológica suele ir de la mano de la validación práctica por parte de productores y contratistas.
Una herramienta para intensificar la ganadería
La llegada de los mergers se inscribe en un proceso más amplio de intensificación de los sistemas ganaderos en Argentina, donde la eficiencia en la producción de forraje cobra cada vez más importancia.
En ese contexto, tecnologías que mejoran la calidad del alimento y optimizan los tiempos operativos empiezan a ganar protagonismo.
Con el respaldo de Piersanti y la experiencia de ROC en mercados internacionales, esta nueva herramienta busca posicionarse como una solución concreta para productores que apuestan a dar un salto en la gestión del forraje.








