En el marco de una jornada de la firma Brevant, en la ex casa de verano de Julio Argentino Roca (Estancia La Paz), el empresario Ricky Sarkany dejó algo más que una charla: compartió una historia de vida atravesada por el esfuerzo, la resiliencia y uno de los dolores más profundos que puede atravesar una persona. Además, compartió co nlos distribuidores Brevant de todo el país los distintos pasos que llevaron al empresario a ser una marca reconocida en el mundo, que hasta el propio Lionel Messi y su esposa pidieron una sucursal en España para disfrutar de los calzados del argento empresario.
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Con un mensaje directo al pequeño empresario agropecuario, Sarkany planteó una mirada optimista, pero realista sobre el camino del crecimiento. “Primero es un pequeño empresario que pronto va a ser un gran empresario. Se trata de ponerle pasión a todo lo que hacemos, tener un objetivo, tener un sueño”, dijo a Valor Agregado Agro. Y agregó una definición que sintetiza su filosofía: “Fracasar no es no haber tenido el resultado esperado. Fracasar es no haberlo intentado”. En este sentido, remarcó que el camino está lleno de intentos y aprendizajes: “Uno va de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, sostuvo, citando a Winston Churchill.
La charla tomó un giro profundamente humano cuando Sarkany habló del dolor por la pérdida de su hija Sofía, a los 33 años. Lejos de frases hechas, el empresario fue claro: “No es que la vida continúa, es otra vida. Son vidas paralelas”. A partir de ese golpe, explicó que comenzó a conectar con un aspecto que antes no tenía presente: “Empecé a conocer un mundo espiritual mucho más hermoso, que me hizo perder por completo el miedo a la muerte”. Sin intentar imponer una verdad, dejó una reflexión abierta: “Nadie puede asegurar que existe un mundo espiritual, pero tampoco nadie puede negarlo. Yo lo siento claramente”. Y sobre su hija, expresó una imagen conmovedora: “Fue una estrella fugaz que vino a hacer lo que tenía que hacer”.
Consultado sobre su vínculo con el agro, Sarkany reconoció su origen urbano, pero dejó en claro su admiración por el campo. “Soy una persona de ciudad, pero me encanta disfrutar del campo, de los animales, de la naturaleza”, señaló. En ese sentido, puso el foco en un problema actual: “Vivimos en un momento de hiperconectividad donde estamos menos conectados con la naturaleza”. Y dejó una reflexión final que conecta con el espíritu productivo del país: “El campo, si hablamos de Argentina, es Argentina. Es el motor que puede hacer que el país salga adelante”.
La presencia de Ricky Sarkany en una jornada agrícola dejó en claro que, más allá del rubro, hay valores que atraviesan a todos los sectores: el esfuerzo, la pasión, los sueños y la capacidad de reinventarse. Una charla distinta, que combinó empresa, vida y emoción, y que dejó una enseñanza clara: intentarlo siempre vale la pena.



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