“Este proyecto arrancó en 2016 aproximadamente”, explicó Torre, al referirse al origen de la tecnología en Estados Unidos, donde productores de soja orgánica comenzaron a enfrentar dificultades crecientes para controlar malezas resistentes. Según detalló, “tenían una lucha incesante de las malezas” pese al uso de distintas herramientas mecánicas.
En ese contexto, comenzaron a experimentar con equipos eléctricos. “Arrancan con un primer prototipo… quemaron un par de generadores, como en todo desarrollo”, señaló, remarcando las dificultades iniciales. Sin embargo, tras un año de ajustes, lograron resultados satisfactorios y en 2017 la tecnología salió al mercado.
Mirá la nota con Pedro Torre, titular de AgriTech SA
El sistema se basa en la aplicación de descargas eléctricas que atraviesan la planta, provocando daños irreversibles en sus tejidos. Este mecanismo genera la ruptura de células y estructuras internas, lo que lleva a la muerte de la maleza sin necesidad de herbicidas .
La llegada al país es reciente. “La máquina llegó a fines de enero de este año”, indicó Torre, y agregó que los primeros ensayos ya se realizaron en condiciones locales. “La empezamos a probar en lotes de maní principalmente”, explicó, aunque aclaró que también está pensada para soja.
Los resultados preliminares son positivos. “En 8 o 10 días están secas las malezas”, afirmó, en relación al tiempo que demora el sistema en lograr el control efectivo, incluso en condiciones de humedad y bajas temperaturas.
Además de pruebas con empresas privadas, también se desarrollaron ensayos junto a instituciones del sector. “Hicimos un ensayo para la Fundación Maní que va a salir publicado al final de la campaña”, adelantó.
La tecnología se presenta como una alternativa dentro de un contexto donde el manejo de malezas es cada vez más complejo. En Argentina, el desarrollo de soluciones eléctricas apunta justamente a ofrecer herramientas complementarias y más sustentables, en línea con la necesidad de reducir la carga fitosanitaria sin resignar eficacia en el control .
“Se busca menos carga fitosanitaria y tener otra alternativa como esta”, concluyó Torre, marcando el horizonte de una innovación que recién comienza a instalarse en los sistemas productivos locales.








