Con una siembra que superó las 400.000 hectáreas y rindes promedio de 2.300 kilos, la provincia logró superar el millón de toneladas de producción.
Durante el reciente Congreso de Girasol, realizado en Mar del Plata, Valor Agregado Agro dialogó con el Ing. Alejandro Kapor, Gerente General de AGD para el Nea. El referente, analizó las claves de este crecimiento y lo que significa el cultivo para el productor chaqueño en un contexto financiero desafiante.
Escuchá a Kapor o mirá la entrevista completa
Para entender el fenómeno del girasol en el noreste argentino, hay que remontarse a la historia de la región. Según explicó Kapor, no se trata solo de una decisión técnica, sino de una herencia: «El girasol en Chaco es cultural. Entra en 1930 de manos de la corriente inmigratoria rusa que llega a la zona centro de Chaco. Es un cultivo que viene en la sangre, viene con las raíces».
Más allá de la tradición, la coyuntura económica y climática jugó un papel determinante. Tras dos campañas consecutivas de resultados negativos para los cultivos estivales, el girasol apareció como la solución necesaria para las empresas agropecuarias.
«Necesitábamos un cultivo que nos produzca una bocanada de oxígeno o el ingreso de dinero para mejorar un poco la situación financiera de los productores en la región»
Las condiciones para este escenario fueron ideales: buenos precios internacionales, disponibilidad de semillas y una humedad de otoño que permitió una ventana de siembra óptima entre el 15 de julio y el 15 de agosto. Esta planificación sitúa la cosecha en una fecha clave: Navidad. Pasamos las fiestas en el arranque de la cosecha, trabajando y distribuyendo turnos en Pampa del Infierno, Charata o Quimilí, señaló el Gerente.
La producción chaqueña no es un dato menor en el tablero nacional. Con más de un millón de toneladas, la provincia representa casi el 20% de la oferta nacional del país. Respecto a lo que viene, las expectativas son alentadoras gracias a las lluvias registradas al inicio del otoño y la salida del verano.
«Ya hoy tenemos una base de superficie interesante. Creemos que se puede llegar a pasar las 300 mil hectáreas de implantación del cultivo»
Una de las ventajas competitivas del girasol es que entrega el lote de manera temprana, permitiendo la rotación inmediata. En el Chaco, el esquema predominante tras la cosecha de girasol es la soja de segunda, no obstante, Kapor advirtió sobre los cambios en las tendencias de otros cultivos señalando que se venía intensificando y probando el maíz, pero ahora, por los daños que provoca el Dalbulus en el NEA, el que le sigue inmediatamente en importancia es el sorgo.








