La campaña triguera 2026 arrancó con una señal de alerta que comenzó a aparecer en los laboratorios de análisis de semillas: el fenómeno de la “semilla flaca”. Así lo explicó Gabriel Mina, técnico de Rizobacter
, quien aseguró que los muy buenos rindes obtenidos en la campaña pasada derivaron en granos con menor vigor y menos reservas nutricionales.
“Nos empezó a llamar la atención cuando comenzamos a hacer los análisis de poder germinativo previos a la campaña y vimos lo que ya se había reflejado en la aptitud panadera: hubo un efecto de dilución”, explicó Mina. Según detalló, las plantas produjeron mucho grano, pero con menor concentración de proteína y otros componentes esenciales, generando semillas “más flacas”.
Aunque aclaró que las semillas mantienen buen poder germinativo, advirtió que presentan menor vigor. “Les cuesta más crecer porque tienen menos sustancia de reserva. La planta priorizó rendimiento y eso dejó semillas más débiles”, sostuvo.
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En ese contexto, desde la empresa remarcan la importancia de realizar análisis antes de la siembra y ajustar las estrategias de tratamiento. El principal riesgo, indicaron, es una germinación des-uniforme y lenta, dejando a la semilla más tiempo expuesta en el suelo al ataque de patógenos oportunistas.
Para enfrentar ese escenario, Mina recomendó reforzar la protección biológica y estimular el arranque fisiológico del cultivo mediante tratamientos específicos. Entre las tecnologías mencionó el fungicida biológico Rizoderma SX y el bioestimulante VitaGrow TS, orientados a acelerar la germinación y lograr una emergencia más pareja.
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“El objetivo es que la semilla emerja rápido, genere raíces y pueda sortear condiciones adversas desde el inicio”, señaló.
La advertencia cobra especial relevancia en zonas del centro del país donde todavía quedan lotes por implantarse, especialmente en regiones del sur de Córdoba y San Luis. Allí, Mina insistió en evitar sembrar “a la marchanta” y recomendó acercarse a laboratorios de confianza para evaluar cada lote de semilla antes de definir el tratamiento.
Además del diagnóstico sanitario y fisiológico, desde Rizobacter también destacaron el rol de las tecnologías de nutrición eficiente en un contexto de costos ajustados. Mina mencionó especialmente los fertilizantes microgranulados como alternativa frente al alto valor de la fertilización tradicional.
“Hoy el productor no tiene que achicar tecnología, sino aprovechar herramientas más eficientes. Necesitamos rindes y hay tecnologías que permiten maximizar el aprovechamiento del fertilizante sin perder producto en el sistema”, afirmó.
Según explicó, el desafío de esta campaña será combinar protección biológica, bioestimulación y nutrición eficiente para compensar el menor vigor inicial de las semillas y sostener el potencial de rendimiento del trigo.









