La agricultura de precisión latinoamericana tendrá acento riocuartense. La ingeniera agrónoma e investigadora de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Cecilia Cerliani, fue designada presidenta de la Asociación Latinoamericana de Agricultura de Precisión (ALAP) durante el 4° Congreso Latinoamericano de Agricultura de Precisión realizado en Santiago.
La docente e investigadora de la UNRC reconoció que la designación la tomó por sorpresa, aunque destacó que es el resultado de años de trabajo sostenido desde Río Cuarto junto a investigadores, universidades y organismos técnicos vinculados al desarrollo de tecnologías aplicadas al agro.
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“Nosotros formamos parte de la asociación desde que se creó en 2018. En 2022 organizamos el segundo Congreso Latinoamericano de Agricultura de Precisión en Argentina junto con INTA y la Universidad Nacional de Córdoba. Esto es fruto del trabajo de todo un equipo”, explicó.
La presidencia de Cerliani se extenderá entre 2026 y 2028, período en el que buscará fortalecer una asociación que todavía se encuentra en etapa de consolidación institucional. Entre los principales objetivos aparecen sumar más socios, generar capacitaciones, profundizar vínculos con instituciones de distintos países y promover el trabajo colaborativo en torno a la agricultura de precisión.
Según la propia ALAP, la entidad nació en 2018 con el objetivo de promover el desarrollo y utilización de la agricultura de precisión en América Latina mediante actividades científicas, académicas, de extensión y formación. Hoy reúne investigadores, empresas, productores, técnicos y universidades de distintos países y trabaja articuladamente con la Sociedad Internacional de Agricultura de Precisión.
“Hacer en cada parte del lote lo necesario”
Durante la entrevista, Cerliani definió de manera sencilla qué significa la agricultura de precisión: “Es hacer en cada parte del lote lo necesario para lograr la máxima eficiencia en el uso de los insumos”.
La especialista explicó que estas tecnologías permiten ajustar fertilización, aplicaciones y manejo agronómico según el potencial productivo de cada ambiente. “Hay zonas donde se justifican mayores dosis de fertilizantes y otras donde el potencial está limitado, por ejemplo, por la disponibilidad hídrica. Ahí el manejo tiene que ser diferente”, indicó.
La agricultura de precisión viene creciendo con fuerza en Argentina de la mano de herramientas como monitores de rendimiento, mapas de ambientes, aplicaciones variables, sensores, imágenes satelitales, drones e inteligencia artificial. El país es considerado uno de los líderes regionales junto con Brasil en adopción de estas tecnologías.
De hecho, en el congreso realizado en Chile, uno de los temas que más impactó a los asistentes fue el avance de la robotización agrícola. Cerliani contó que expositores europeos presentaron robots autónomos capaces de recorrer lotes, detectar malezas mediante cámaras e inteligencia artificial y ejecutar controles específicos en tiempo real.
“Ya no es solamente detectar una maleza. El robot identifica cuál es, decide qué hacer y ejecuta la acción. Puede hacer una aplicación dirigida, removerla mecánicamente o incluso quemarla con láser”, relató.
La investigadora destacó que en Argentina ya existe un importante avance en el uso de drones para detección y control localizado de malezas, aunque señaló que la tendencia global apunta a una agricultura “planta por planta”.
En países con fuerte desarrollo frutícola, como Chile, las tecnologías avanzan incluso hacia manejos árbol por árbol, con sensores y algoritmos capaces de tomar decisiones individualizadas sobre nutrición, sanidad y riego.
Más eficiencia y menor huella ambiental
Cerliani también remarcó que la agricultura de precisión no sólo mejora la rentabilidad, sino que aporta beneficios ambientales cada vez más valorados por los mercados internacionales.
“Estas tecnologías permiten disminuir la cantidad de principios activos aplicados y también reducir la huella de carbono por tonelada producida”, explicó.
Según indicó, muchos trabajos científicos presentados en el congreso mostraron cómo las aplicaciones variables de insumos reducen emisiones y mejoran la eficiencia de uso de fertilizantes y fitosanitarios.
Sin embargo, advirtió que todavía existen desafíos importantes para ampliar la adopción tecnológica en el agro argentino. Entre ellos mencionó la necesidad de más capacitación técnica, formación de operarios especializados y profesionales capaces de interpretar grandes volúmenes de datos.
“La tecnología requiere técnicos que sepan analizar e interpretar información para tomar decisiones. También operarios capacitados para manejar aplicaciones variables y maquinaria inteligente”, sostuvo.
La nueva presidenta de ALAP consideró que el productor argentino tiene una alta predisposición a incorporar innovación, aunque todavía falta demostrar con mayor claridad los beneficios integrales de estas herramientas, especialmente en términos ambientales.
Un reconocimiento para Río Cuarto
La designación de Cerliani representa también un reconocimiento al trabajo que desde hace años realizan equipos de investigación de Río Cuarto en agricultura de precisión, una disciplina que combina agronomía, sensores, automatización, inteligencia artificial y análisis de datos.
“Cuando ingresé a la cátedra ya se trabajaba en agricultura de precisión. Esto es fruto de la convicción, del esfuerzo y del trabajo continuo de todo un equipo”, afirmó.
Con esta designación, Río Cuarto vuelve a posicionarse como uno de los polos agtech más activos del interior argentino, en un contexto donde la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial empiezan a redefinir la producción agropecuaria en toda América Latina.
Por Fernanda Bireni para Valor Agregado Agro








