En pocos años, los drones dejaron de ser una curiosidad tecnológica para transformarse en una herramienta concreta dentro del agro argentino. En ese camino aparece Vector Agro, una empresa que comenzó prestando servicios con un solo equipo y hoy ya trabaja en distintas provincias con pulverización, siembra aérea, generación de imágenes y diagnóstico agronómico.
Detrás del proyecto está Pedro Anino, quien junto a otros dos socios apostó temprano a una tecnología que todavía generaba dudas en muchos productores y contratistas. “Arrancamos investigando para uso propio, para eficientizar el uso de fitosanitarios. Terminamos invirtiendo entre tres amigos y empezamos a prestar servicio”, contó Anino.
Actualmente la empresa ya suma cuatro drones y más de 10.000 hectáreas trabajadas en Córdoba, Salta y Santiago del Estero. Aunque la pulverización aérea aparece como una de las labores más visibles, en Vector Agro remarcan que el negocio fue creciendo hacia otras áreas. Hoy realizan, no solo pulverización con drones; sino también siembra aérea, servicios de imágenes y diagnóstico, asesoramiento técnico y venta de equipos.
Logística e integración de insumos para productores.
“La idea nunca fue reemplazar al mosquito ni a la sembradora. Somos un complemento”, explicó Anino. Esa definición marca también el posicionamiento de la empresa: no encerrarse únicamente en el negocio del dron, sino construir una plataforma de servicios alrededor de la tecnología aplicada al agro.
Ecuchá la entrevista completa con Pedro Anino
Anino reconoce que venía de una familia vinculada al campo y con experiencia previa en servicios de siembra, aunque no específicamente en drones. Justamente allí encontró una oportunidad. Según explicó, el acceso a esta tecnología requiere inversiones mucho menores que las de otras maquinarias tradicionales, algo que abrió puertas para nuevos prestadores de servicios.
Además, destacó que muchas veces la principal barrera no es económica sino cultural. “Tal vez para generaciones anteriores había una barrera mental para animarse a esta tecnología. Para nosotros no lo fue”, señaló.
En el trabajo diario, uno de los beneficios más valorados por los productores es la posibilidad de ingresar a lugares donde otras herramientas no pueden operar, especialmente en lotes complicados o de difícil acceso.
Del dron a los datos: el nuevo desafío
Pero mientras la empresa crecía, apareció un problema menos visible y mucho más cotidiano: la organización del negocio. Controlar amortizaciones, costos reales, horas trabajadas, tarifas, repuestos y rentabilidad comenzó a convertirse en un desafío tan importante como volar los drones.
Y fue ahí donde nació un nuevo proyecto que podría convertirse en una herramienta clave para el ecosistema de contratistas rurales.
Junto a Juan Sebastián Martínez y el equipo de Innoview, Vector Agro está desarrollando una aplicación pensada específicamente para prestadores de servicios agropecuarios.
La propuesta apunta a resolver un problema muy común en el sector: muchos contratistas manejan operaciones complejas, pero todavía administran costos, tarifas y registros “a mano”, con planillas desordenadas o directamente sin información consolidada.
La idea de la aplicación no es crear un software complejo de oficina, sino algo extremadamente práctico y simple de usar desde el celular. “El objetivo es aplanar la curva y que quien quiera meterse en prestación de servicios no se asuste pensando que necesita una estructura enorme, con sistemas de gestión complejos”, explicó Anino.
La plataforma busca que el contratista pueda registrar ingresos y egresos, calcular costos reales de trabajo, medir amortización de equipos, registrar horas operativas, cotizar mejor cada labor, llevar historial de clientes y campos, comparar rentabilidad entre trabajos y todo esto se esta pensando desde el celular con simples indicaciones de voz al final de una jornada de trabajo; el punto más innovadores está justamente en la carga de información.
Sí: el contratista podría terminar una jornada, subirse a la camioneta y simplemente grabar un mensaje de voz detallando combustible, filtros, hectáreas o costos operativos.
La app luego validaría y organizaría esos datos automáticamente. Según Anino el desafío esta en contar con el “historial clínico” de cada cliente a través del registro de información que normalmente queda en la memoria del operador y recuerda cuando vuelve a trabajar a ese mismo establecimiento.
“Muchas veces llegás con una tarifa y después descubrís que el trabajo era mucho más complejo o mucho más simple de lo que imaginabas. Tener esos datos te permite ajustar y ser más competitivo”, explicó. Puede parecer un detalle menor, pero para un contratista esa información impacta directamente en la rentabilidad. Esto es cómo son los accesos al campo, el estado de caminos, la disponibilidad de agua, los lugares para guardar equipos, las dificultades logísticas, y demás particularidades operativas.
Tecnología pensada desde el barro
La aplicación todavía está en etapa de prueba interna y no tiene nombre definido. Primero la están utilizando ellos mismos y algunos clientes cercanos para validar que realmente resuelva problemas concretos.
“Nos pasó a nosotros mismos: arrancás trabajando a fondo, haciendo todo a pulmón y muchas veces bastante desordenado. Por eso queremos una herramienta simple, pensada desde el barro y desde la realidad del contratista, que ayude a ordenar el negocio sin volverle la vida más complicada a nadie”, explicó Pedro Anino.
Y quizá ahí esté uno de los puntos más fuertes del proyecto: no nació desde una oficina de software, sino desde la experiencia real de quienes trabajan todos los días en el campo y prestan servicios.
Por Fernanda Bireni para Valor Agregado Agro








