La cadena de la carne vacuna atraviesa uno de los momentos de menor actividad de la última década. La combinación de una menor oferta de hacienda, consecuencia de tres años de complicaciones climáticas, junto con una caída del consumo interno por pérdida de poder adquisitivo, está configurando un escenario desafiante para la industria frigorífica argentina. Sin embargo, el fuerte repunte de los precios internacionales y el crecimiento de las exportaciones, especialmente hacia Estados Unidos, aportan algo de alivio al sector.
Así lo refleja el Informe Económico Mensual de mayo elaborado por la CICCRA (Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina), cuyo presidente, Miguel Schiariti, resumió la situación señalando que «la industria cárnica está operando en mínimos históricos».
La menor faena marca el ritmo del mercado
Durante mayo se faenaron poco más de un millón de cabezas de ganado vacuno, lo que representó una caída interanual del 7,3%. En el acumulado de los primeros cinco meses del año, la faena alcanzó 4,94 millones de cabezas, un 9,8% menos que en igual período de 2025 y el nivel más bajo de actividad para ese lapso de los últimos diez años.
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Según explica el informe, la menor disponibilidad de hacienda es consecuencia de la intensa liquidación de vientres y existencias ocurrida entre 2022 y 2024, impulsada por una sucesión de eventos climáticos adversos.
En este contexto, la producción de carne vacuna acumuló una retracción del 7,3% en los primeros cinco meses del año, totalizando 1,168 millones de toneladas res con hueso.
El consumo interno cae a 47,5 kilos por habitante
La contracara de la menor producción es una caída significativa del consumo doméstico. De acuerdo con CICCRA, el consumo aparente de carne vacuna se redujo 11,1% interanual entre enero y mayo, mientras que el consumo per cápita descendió a 47,5 kilos por habitante por año, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas.
Schiariti atribuyó esta situación a la pérdida de capacidad de compra de los consumidores.
«La escasez, sumada a la pérdida de poder adquisitivo, provocó ese desplome del 11% del consumo interno que tuvimos entre el año pasado y este año».
El informe destaca que la fuerte suba relativa del precio de la carne vacuna impactó directamente sobre la demanda doméstica, reduciendo en más de 106.000 toneladas el volumen absorbido por el mercado interno respecto de igual período del año anterior.
Las exportaciones encuentran apoyo en los precios internacionales
Mientras el mercado interno pierde dinamismo, las exportaciones continúan siendo el principal sostén de la actividad.
Aunque en abril los embarques retrocedieron 12,5% respecto del mismo mes de 2025, los valores internacionales mostraron una recuperación muy significativa. El precio promedio de exportación alcanzó los 8.290 dólares por tonelada, ubicándose 40,3% por encima del registrado un año atrás.
«Enfrente tenemos al negocio exportador que compensa la caída de volúmenes, principalmente a China, con un fuerte repunte de los precios internacionales, más del 40% por encima de los valores del año pasado», destacó Schiariti.
China continúa siendo el principal comprador de carne vacuna argentina, aunque perdió participación relativa. En abril absorbió el 47,2% de los envíos, mientras que Estados Unidos consolidó un crecimiento explosivo y ya representa el 29,2% de las exportaciones totales.
En los primeros cuatro meses del año, las ventas a Estados Unidos crecieron 132,3% en volumen y 178% en valor respecto del mismo período de 2025, convirtiéndose en el mercado de mayor expansión para la carne argentina.
Leve alivio para el consumidor
Después de varios meses de fuertes aumentos, mayo mostró cierta estabilidad en los mostradores. El rubro carnes y derivados registró apenas una suba del 0,2% mensual, mientras que los cortes vacunos relevados por el INDEC mostraron una caída promedio del 0,7%.
Entre los principales cortes, el asado retrocedió 1,6%, seguido por el cuadril (-0,8%), la nalga (-0,6%) y la carne picada común (-0,4%).
«En las góndolas locales, los precios de los cortes vacunos dieron un respiro respecto de mayo, con una leve baja», señaló Schiariti.
Un sector que espera recomponer stock
Más allá de la mejora exportadora, el panorama de fondo sigue condicionado por la escasez de hacienda. Los indicadores de faena muestran que el proceso de liquidación de vientres se está moderando, una señal que podría contribuir gradualmente a la recomposición del stock bovino nacional.
Sin embargo, para la industria frigorífica el desafío inmediato continúa siendo sostener la actividad en un contexto donde la oferta ganadera sigue restringida y el consumo interno permanece debilitado. Por ahora, son los mercados internacionales y la mejora de los precios externos los que permiten compensar parte de esa caída y mantener en funcionamiento una cadena que atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años.



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