En medio de las razas bovinas que cada año concentran las miradas en la Exposición Rural de Palermo, hay una que carga con una historia particular: el bovino Criollo Argentino.
Juan Iván Blanco, estudiante de Agronomía de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, dialogó con Valor Agregado Agro sobre el trabajo que desarrolla la casa de estudios para conservar esta genética y sobre características productivas que, según explicó, pueden transformarla también en una herramienta interesante para los sistemas ganaderos. “Esta fue la primera raza introducida acá en la Argentina, la más antigua”, explicó Blanco.
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El trabajo de la universidad con estos animales se remonta aproximadamente tres décadas atrás. Según relató el estudiante, un grupo de profesores viajó hasta El Calafate y el Parque Nacional Los Glaciares, donde encontraron una población de bovinos que había permanecido aislada y adaptándose durante generaciones a condiciones ambientales particularmente exigentes. “Hace 30 años, un grupo de profesores fue al Calafate, y en una isla totalmente aislada encontraron este grupo de animales que, por selección natural, se fueron adaptando a ese clima”, señaló. Esa adaptación constituye una de las bases sobre las cuales la Universidad Nacional de Lomas de Zamora trabaja actualmente con un programa de conservación de animales Criollos puros.
Entre los ejemplares presentados se destacó Yoli, una vaca de cinco años que fue consagrada Gran Campeona hembra de la raza. Además, llegó acompañada por parte de su descendencia: Pedrito, de apenas tres meses; Toribio, de dos años y medio; y Estrellita, nacida en 2024. Pero detrás de los premios aparece un aspecto que entusiasma particularmente a quienes trabajan con estos bovinos: su capacidad productiva. “Los pilares que tiene la raza son la longevidad, la rusticidad y la precocidad”, resumió Blanco.
Una de las características destacadas por el estudiante es la precocidad reproductiva. Mientras que en otros sistemas el primer servicio puede realizarse a edades superiores, Blanco aseguró que las hembras Criollas presentan capacidad para quedar preñadas desde muy jóvenes. “En algunas razas pueden quedar preñadas a los 18 o 16 meses. Esta ya a los 14 meses queda preñada”, explicó. A eso se suma, según indicó, una elevada fertilidad en el rodeo que actualmente maneja la universidad. “Nosotros ahora, en el rodeo que tenemos, tenemos un 94% de preñez”, afirmó.
Si hay un dato que grafica la longevidad que Blanco atribuye a la raza, es el de una de las vacas que integra el rodeo de la facultad. “Tenemos una vaca que, con los datos que tenemos, al día de hoy tiene 18 años y está preñada”, contó. La rusticidad aparece como otro de los atributos centrales.
Blanco recordó experiencias transmitidas por profesores de la universidad con animales trasladados a Sierra de la Ventana, donde las condiciones de alimentación eran sumamente restrictivas. “Nos contaban algunos profesores que habían llevado un lote de 15 o 20 vacas a Sierra de la Ventana; prácticamente comían tierra y estaban todas preñadas”, relató.
Una característica que puede adquirir especial relevancia en planteos ganaderos desarrollados sobre ambientes marginales o campos con recursos forrajeros de menor calidad.
Otra ventaja señalada durante la entrevista fue la facilidad de parto. Blanco explicó que los terneros presentan pesos relativamente bajos al nacimiento, alrededor de los 20 a 22 kilos, algo que contribuye a disminuir los problemas durante la parición. Además, destacó la aptitud materna de las hembras Criollas. “Son buenas madres y, al tener una cría chica al nacimiento, de unos 20 o 22 kilos, tienen facilidad de parto”, sostuvo.
Criollo puro, pero también cruzamientos El objetivo principal de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora continúa siendo la conservación de la raza. “La facultad está con un plan de conservación. Tenemos Criollos puros, puros, puros”, remarcó Blanco. Sin embargo, paralelamente comenzaron a evaluar cruzamientos que permitan combinar las características adaptativas del Criollo con genética de otras razas carniceras. Entre las alternativas mencionó cruzamientos con Angus, Shorthorn y Limousin.
El desafío pasa por determinar cuánto pueden aportar la longevidad, rusticidad, fertilidad y precocidad del Criollo dentro de otros esquemas productivos. ## Una alternativa para campos difíciles Blanco recordó además una conversación mantenida con un productor de La Pampa que enfrentaba problemas de longevidad en su rodeo debido a las características del ambiente y la alimentación. Según explicó, allí podría aparecer una oportunidad para incorporar genética Criolla. “A los ocho o nueve años las vacas Angus se le quedaban sin dientes por los pastos duros. Le dijimos que una de las soluciones podría surgir con algo como esto. La rusticidad que tienen estos animales es impresionante”, señaló.
Para Blanco, que transita su segundo año trabajando en la cabaña, Palermo representa también una oportunidad de formación profesional. “Yo, más que experiencia, no busco más. Estar acá con los animales, a la mañana bañarlos, prepararlos…”, explicó.
Una experiencia universitaria que combina conservación genética, formación de futuros profesionales y búsqueda de herramientas para la ganadería argentina. Y una raza histórica que, más allá de su pasado, intenta demostrar que todavía puede tener mucho para aportar al futuro productivo.



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