En el marco de la Exposición Rural 2026, el Médico Veterinario Gustavo Combessies, Director Técnico de Laboratorio Azul, empresa de diagnóstico veterinario con 50 años de trayectoria y parte del grupo Biogénesis Bagó desde 2021, advirtió sobre la preocupante falta de control de las enfermedades venéreas en los rodeos bovinos y el impacto económico que esto genera en la producción ganadera.
Según explicó el especialista, los reproductores machos son portadores de dos patologías venéreas principales de alto impacto por su prevalencia y por las pérdidas que ocasionan: la trichomoniasis (causada por el parásito Tritrichomonas foetus) y la campylobacteriosis genital bovina (provocada por la bacteria Campylobacter fetus).
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A pesar de la gravedad de estas afecciones, los índices de monitoreo siguen siendo bajos. «Los últimos datos que tenemos del año 23 – 24, en provincia de Buenos Aires, indican que solo el 58% de la población total de toros ha sido controlada», reveló Combessies.
La causa de esta baja cobertura responde, en gran medida, a la falta de planificación sanitaria y a deficiencias en la infraestructura de los establecimientos. «Cuando se planifica la sanidad del rodeo, un aspecto fundamental es trabajar sobre la sanidad preventiva de los toros en las enfermedades venéreas. Eso se hace mediante muestreo, raspados prepuciales antes del servicio, para asegurarse de que los toros son negativos», detalló el Director Técnico, agregando que factores como los malos alambrados facilitan que los animales salten de un potrero a otro y propaguen la infección.
Una de las particularidades más complejas de estas patologías es que no presentan síntomas visibles en el toro. «La infección está instalada en el prepucio, el toro no pierde la libido, no tiene ninguna sintomatología, se comporta normalmente, sirve y empieza a dar los resultados de la enfermedad: muerte embrionaria temprana, abortos, repetición de celos y el alargamiento de la cola de parición, lo que se traduce en menos kilos de ternero», advirtió.
En cuanto al tratamiento, el escenario es diferencial para cada patología. En el caso de la trichomoniasis, Combessies señaló que no existen tratamientos efectivos hoy en día debido al uso indiscriminado de medicamentos en el pasado, lo que generó resistencia; por lo cual la única medida es identificar al toro enfermo y retirarlo del rodeo.
Para la campylobacteriosis, en cambio, existen opciones de tratamiento antibiótico que el veterinario evalúa según el valor del animal, requiriendo controles posteriores para confirmar la eliminación de la bacteria.
Finalmente, el profesional remarcó que estas patologías no están sujetas a un plan nacional obligatorio de SENASA (a diferencia de la brucelosis o la tuberculosis), por lo que la prevención depende enteramente de algún tipo de iniciativa provincial, donde la haya, y principalmente de la labor del veterinario sanitarista de cada establecimiento.



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