En los sistemas agrícolas actuales, donde la siembra directa lleva décadas de implementación y el tránsito de maquinaria es cada vez mayor, la compactación superficial aparece como uno de los puntos a atender. Por ello, Hugo Álvarez, explicó a Valor Agregado Agro que el implemento de Chalero puede hacer 7 u 8 hectáreas por hora y, al mismo tiempo, se puede sembrar un cultivo de cobertura.
Valor Agregado Agro dialogó con Hugo Álvarez, responsable comercial de Chalero, quien explicó en el lote cómo trabaja el equipo y qué beneficios persigue. “Lo que hace esta máquina, fundamentalmente, es picar la cobertura y remover abajo. Arma una muy buena condición para la siembra”, señaló Álvarez
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Según explicó Álvarez, el equipo trabaja después de la cosecha acondicionando el suelo para el cultivo siguiente, pero poniendo especial atención en las condiciones que encontrará la semilla. “Prepara el suelo para la siembra y, fundamentalmente, para el nacimiento de la semilla y el enraizamiento. El enraizamiento es muy bueno”, aseguró.
Uno de los aspectos destacados por Álvarez es el trabajo sobre la compactación superficial generada por el tránsito de maquinaria y los años de producción bajo sistemas de siembra directa. “El lote se empareja y se descompacta. Esa compactación superficial que tenemos producto de tantos años de directa y de pisoteo, la máquina la suelta y permite mucha más vida biológica a la tierra”, explicó. A esto se suma, según el representante de Chalero, una mejora en el comportamiento del agua dentro del lote. “Cuando llueve, el agua entra. Hay una mayor absorción, incluso en las lomas, y no se encharcan tanto los bajos. Hay mucho mayor aprovechamiento de la humedad, especialmente en esta zona, donde la humedad es un valor muy importante”, indicó.
La máquina trabaja aproximadamente entre 7 y 9 centímetros de profundidad, aunque Álvarez sostuvo que los efectos pueden observarse posteriormente a mayor profundidad. “Nosotros hemos visto que, si bien la pasamos a 7, 8 o 9 centímetros, con el tiempo la descompactación llega mucho más abajo. Hay mayor vida y la productividad aumenta mucho”, afirmó.
Otro de los puntos centrales de la propuesta es la capacidad operativa. Álvarez explicó que el objetivo de Chalero fue desarrollar un equipo que permita reducir los tiempos entre la cosecha y la implantación del cultivo siguiente, realizando diferentes tareas simultáneamente. “Son máquinas de mucha productividad, que hacen muchas hectáreas rápidamente. Esta máquina puede hacer 7 u 8 hectáreas por hora. Entonces, en un día de trabajo se pueden hacer 70 u 80 hectáreas”, detalló. De esta manera, en una misma pasada se busca picar y distribuir el rastrojo, acondicionar superficialmente el suelo y facilitar posteriormente el trabajo de la sembradora.
Pero el equipo incorpora además otro elemento: la posibilidad de implantar cultivos de cobertura.
Como accesorio, la máquina puede contar con un sistema para distribuir semillas mientras realiza el trabajo sobre el suelo. “A la vez que piqué la cobertura para que no hubiera cañas y le fuera más fácil a la sembradora, acondicioné el suelo y lo solté para que la semilla pueda nacer y para darle más vida a la tierra. Y, en el mismo momento, estoy sembrando un cultivo de cobertura”, explicó Álvarez.
El concepto apunta a acortar al máximo la ventana entre la cosecha de un cultivo, por ejemplo maíz, y la implantación de una cobertura. “Salí de la cosecha y muy poco tiempo después ya tengo el lote cubierto y preparado para la siembra siguiente. Ese es el objetivo”, resumió.
Para Chalero, esta combinación permite sumar productividad operativa y, al mismo tiempo, trabajar sobre aspectos agronómicos como infiltración, compactación, cobertura, actividad biológica y aprovechamiento del agua.



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